domingo, 27 de marzo de 2016

"10 AÑOS no son nada... son todo" La Convivencia Diaria con Niños entre 2 y 4 años (Capítulo XXVIII)

Por algo a este período le llaman “Los Terribles 2”

Desde esta edad y en delante, la conversación verbal comienza a jugar un rol que antes quizá no era tan protagónico. Debido a que en esta etapa el niño comienza a hablar coordinadamente, será ahora cuando entre padres e hijos comiencen a tener diálogos. 

Aquí los padres, debemos ser conscientes y muy cuidadosos de nuestro interlocutor, cuya principal característica es la inocencia. Invaluable es la inocencia de un menor, y es absolutamente responsabilidad de los padres cuidar de ella como del tesoro que ésta encierra, pues radica en que el niño cree ciegamente todo lo que sus padres le dicen.  Y esto que parece explicarse tan sencillo tiene una gran trascendencia. Así que más nos vale estar pendientes de lo que decimos pues los niños creerán todo aquello que salga de nuestra boca.

En esta etapa los niños comenzarán a comprender el significado de las palabras y cuestionarán mucho aquello que decimos. Es importante que como padres seamos los primeros en decir la verdad, antes que exigirles a ellos que lo hagan.

Aquí la convivencia diaria será mucho más divertida que antes, pues ahora el niño es capaz de jugar juegos nuevos, incluso algunos deportes ya pueden comenzar a ser parte del juego. O para decirlo mejor, en esta edad para ellos todo es juego, comer es juego, vestirse es juego, ir de paseo al súper es juego, y bañarse… no se diga puede ser el más divertido juego. 

Aquí resulta un reto hacerles ver que hay momentos de juego y otros en donde el juego debe terminar porque si bien ellos están dispuestos a jugar todo el día, nosotros no. También es importante hacerles ver que no todos los lugares están hechos para jugar, pues justo en esta etapa es donde a ellos les parece divertidísimo correr por los pasillos del supermercado y perderse entre las tiendas del centro comercial, ocasionando sensaciones de infarto a los asustados padres que no los pueden perder de vista ni por 10 segundos.

Algunos niños  en esta edad, también asistirán por primera vez a una guardería, jardín de niños, o estancia maternal, con lo que iniciarán la convivencia con otros niños que nada tienen que ver con su entorno familiar. Es decir que el niño comenzará a socializar de forma independiente.

La socialización de los niños, no es igual que la de los padres, eso es algo que deben saber los padres.  Ellos no saben de relaciones públicas, ni de modales, si ellos se topan con un señor pelón, o con una señora gorda, o con alguien que tenga una discapacidad, o que luzca extravagante, simplemente lo van a señalar o te van a preguntar por qué la gente es así. 

También puede ser que en esta etapa surjan las primeras peleas con otros niños, y como padres no conviene sorprendernos si un buen día nos entregan a nuestro hijo al salir de la guardería con una mordida en un brazo o con un ojo morado. El día de mañana podrá ser nuestro pequeño el que le haga lo mismo a otro niño. Así que más vale que aprendamos a contener nuestro ímpetu, y actuar con prudencia, entendamos que los conflictos entre niños deben resolverse en ese nivel y no escalar el conflicto al nivel de los padres, donde seguramente todo será más difícil de resolver.

En esta etapa los niños están en la perfecta edad en la que son muy atrevidos y no miden el peligro, por lo que será común que en esta edad comiencen los accidentes. Aquí recomiendo ampliamente que los padres invirtamos tiempo en enseñar a los hijos cursos de supervivencia, en lugar de estar llenando la casa de prohibiciones.  Es decir, en vez de restringir el paso de las escaleras, recomiendo enseñarlos a subir y bajar por ellas aunque sea a gatas. En vez de prohibirles que agarren los cuchillos debemos explicarles para qué sirven y por qué no los deben usar. Sé que es complicado, pero siempre será mejor invertir tiempo en enseñarles el mundo real, que hacerles creer que hay un mundo a su medida.  

En su proceso de aprendizaje, el niño descubrirá que ante algunas peticiones de sus padres, también puede decir “No”, por este motivo, algunos nos referimos a esta nueva etapa como “la etapa del desafío”, y de igual manera, se vuelve experto en chantajes hacia papá y mamá, hasta tenerles como coloquialmente se dice, “bien tomada la medida.”


Aquí los padres ponemos a prueba nuestra fuerza controlando nuestro carácter. Es obvio que físicamente somos más fuertes que nuestros hijos pero no es en el aspecto físico donde nuestra fortaleza se pone a prueba, sino en el aspecto emocional y temperamental.  Saber hacerles entender que hay momentos para jugar y momentos para hacer y aprender nuevas responsabilidades, es tan difícil como hacerles ver que hay instrucciones negociables y otras que no lo son.  Aquel niño dócil y entendido que teníamos antes, ha quedado en el pasado. 

viernes, 25 de marzo de 2016

"10 AÑOS no son nada... son todo" La Convivencia Diaria, continuación... (Capítulo XXVII)

La convivencia con menores de 2 años

Para un niño de hasta 2 años, la vida consiste en explorar todo lo que esté a su alcance. 

Para ellos, los padres representamos seguridad.  Como ya lo dijimos, es una etapa sumamente agotadora para papá y mamá, porque los niños ya se desplazan,  y por supuesto que acompañarlos en sus desplazamientos esta es una forma de convivencia de la cual no nos podemos escapar, me refiero a caminar junto con ellos.

Otra  de las habilidades más fascinantes en esta etapa es que su lenguaje se empieza a desarrollar y entonces comienzan a hablar o a inventar sus propios vocablos.  Aquí me doy la licencia de brindar algunos consejos no solicitados para los papás. Enseñen a sus hijos a hablar correctamente, y empiecen por decirles el nombre real de las cosas.  

El perro, por ejemplo, se llama perro, no se llama gua-guá, como muchos creen, el tren se llama tren, y no chu-chú, como algunos padres suelen mentir, y por favor, no les hablen a sus hijos con voces fingidas semejando a niños chiflados, o como si fueran adultos que no saben hablar, lo único que están haciendo es que sus hijos se acostumbren a escucharlos de esa forma y al rato ellos imiten el modo, - Total, – pensarán ellos – así es como hablan mis papás. Enseñen a sus hijos el verdadero valor del lenguaje, pareciera una exageración, pero considero que es una importante base para  la comunicación que debe haber en toda familia.

Juegos, canciones propios para esa edad se transmiten de generación en generación, y en las tiendas  aparecen juguetes nuevos y muy creativos por montones, creo que a los hijos en esta edad, hay que enseñarles todo lo que podamos, para ellos, nosotros somos en gran medida su mundo. Muchos padres se llegan a sorprender que los niños desde esa edad sean capaces de jugar con una tableta electrónica  o un teléfono, si lo hacen y lo pueden hacer todo el día si los dejamos. Considero que no debemos privarlos de la tecnología que tenemos al alcance, pero será un error, si abusamos de ello y pretendemos que la tecnología se convierta en nuestra mejor niñera.

En la convivencia diaria quiero hacer referencia a un comportamiento de los padres que me parece necesario señalar. Cuando eres padre de un niño tan chiquito, es necesario que tomes conciencia de que el niño tiene necesidades distintas y niveles de tolerancia diferentes a las que tiene un adulto,  aunque te pueda mucho, habrá lugares y eventos que quizá disfrutas mucho asistiendo solo, pero que resulta una imprudencia (que es lo de menos) e incluso un riesgo asistir con niños. Por ejemplo, eventos donde hay aglomeraciones de gente, o donde no hay baños en buenas condiciones.  De esto tomé un poco de consciencia cuando junto con mi familia viví en Zapopan Jalisco. Ahí nos dimos cuenta que el municipio prohíbe que los niños menores de 2 años ingresen a las salas de cine incluso a ver películas infantiles. En principio pensé que se trataba de un asunto de evitar que el niño molestara a los demás espectadores, pero luego me explicaron que no, sino que el sonido del cine en ocasiones es tan alto que puede llegar a lesionar el sistema auditivo de un menor.

De igual forma me ha tocado ver gente con carriolas en ferias, conciertos y peregrinaciones donde a veces no puedes ni caminar de tanta gente que hay, Considero oportuno recomendar a los padres de estos pequeños que por un tiempo se abstengan de asistir o más bien, de llevar a sus hijos a lugares no aptos para pequeños.

No es una gran privación, más bien es atreverse a conocer nuevas formas de divertirse teniendo a un pequeñito a nuestro cuidado. No pasa nada si te pierdes aquel concierto, no pasa nada si dejas de ir a donde siempre has ido, o si ya no eres el último en retirarse de las fiestas, las condiciones han cambiado y sobrevivirá mejor el que se logre adaptar a las nuevas circunstancias.


Por el contrario, esta nueva etapa nos traerá cosas muy positivas. En esta edad, los niños comienzan a hacer sus primeras gracias, se ríen, juguetean, son sumamente entendidos. Incluso algo tan inocente como recoger un juguete y ponerlo en su lugar puede llegar a convertirse en un juego,  - ¡Qué bien se porta!, - llegarán a pensar los papás – y qué entendido es… - incluso una pequeña travesura puede llegar a ser considerada como una gracia que amerita foto, video y publicación en redes sociales. Está bien, es lo de hoy… La ternura está en el ambiente todo el tiempo. Lo que los padres ignoramos, es que aquel comportamiento tan dócil, no será para siempre…,  si no me creen, esperen a que cumplan dos…

"10 AÑOS no son nada... son todo" La convivencia diaria (Capítulo XXVI)

   Querido Pablo, cuando uno tiene la dicha de contar con una familia, la vida se vuelve más amable en muchos aspectos. 

Principalmente porque la familia se convierte en una inagotable fuente de amor, de donde nace el impulso necesario casi para cualquier cosa, ya sea para ir en busca de algún sueño como para soportar los embates del entorno cuando las cosas se ponen difíciles. Por lo mismo te puedo asegurar que uno de los sentimientos más tristes y difíciles de sobrellevar es la soledad.

A lo largo de estos capítulos, te he ido contando cómo se va formando una familia nueva, claro que ésta no es la única forma, ni mucho menos la mejor, simplemente es la que mejor conozco, pues la he visto formarse desde sus cimientos y es ahí donde he puesto mi mejor empeño.

Ya hablamos de cómo los padres comienzan a convivir de una forma distinta a partir de que viven juntos, ya hablamos la llegada del primer hijo y los demás, y cómo cada uno va alterando la dinámica familiar. Ya hablamos del papel de los abuelos y de cómo la familia en general va experimentando cada paso de su desarrollo. Sin embargo para que todo esto suceda hay algo fundamental de lo cual ha llegado el momento de hablar y analizar; la convivencia diaria y la interacción entre los miembros de la familia.

Hay cosas que nunca deben faltar, no importa si es invierno o verano, si la familia pasa por momentos difíciles o placenteros, si los hijos tienen 2 meses de edad, 2 años o más, y me refiero a las formas de expresar el amor.

Las palabras amables, los abrazos cálidos, las caricias suaves y los besos sinceros; deben estar presentes todos los días, no se vale escatimar en el amor con quienes más amamos. No es aceptable callarnos el amor, excusándonos en la trillada creencia de: -¿Para qué quieres que te lo diga, si ya lo sabes? - precisamente porque sabemos que nos queremos, es necesario que lo digamos y lo estemos recordando y demostrando a cada oportunidad.

Recomiendo ampliamente establecer un código entre los miembros de la familia, una clave secreta, algo que para la familia tenga un significado especial. Puede ser un gesto, una mueca, una seña con las manos, un símbolo o hasta un color. Así cada vez que lo veamos, será como una contraseña que nos permitirá ponernos en una misma conexión. En nuestra familia, querido Pablo, existe un código que tú y yo sabemos reconocer y lo que significa. Herédalo si quieres, o crea tu propio símbolo familiar. Lo más importante es la complicidad y la membresía de saberse perteneciente a ese núcleo de unión y desarrollo llamado familia.

Cuando los hijos son pequeños, los padres debemos entender que el desarrollo de sus habilidades va precedido de los conocimientos que adquieren. Es decir que primero debemos enseñarles cómo hacer algunas cosas y luego tener la paciencia necesaria para que desarrollen la habilidad de hacer las cosas por sí solos. Los ejemplos que aplican en esta categoría abundan, y van desde aprender a comer por sí solos, aprender a servirse agua o leche desde un envase, aprender a cambiarse, a abrocharse los zapatos, a lavarse los dientes, etc.

Es importante hacer conciencia de que al principio, los niños no harán las cosas correctamente, Aunque ya tengan el conocimiento de cómo debe ser, les falta la habilidad para hacerlo, pues es algo que se va desarrollando poco a poco. O sea que al comer se va a manchar, y al vestirse se va a equivocar, y al abrocharse los zapatos se va a tardar una eternidad, claro. Así será y así debe ser, paciencia y comprensión es lo que los padres debemos tener para entender que poco a poco lo irán haciendo mejor y más rápido hasta que dominen dichas habilidades y simultáneamente irán aprendiendo otras nuevas pero siempre bajo el mismo método.

Quieres entender cómo es de difícil para un niño lavarse los dientes cuando no tiene la habilidad dominada, es muy fácil, intenta hacerlo tú que eres diestro, con la mano izquierda, eso te hará más comprensivo sobre el tema que estamos hablando.

El tiempo especial. Entre los diferentes miembros de una familia existen vínculos distintos, no es la misma relación la que existe entre mamá y papá, que la que existe entre mamá y un hijo o una hija, que entre papá y una hija o un hijo, o entre los mismos hermanos sin los padres estorbándoles y diciéndoles qué hacer a cada rato incluso. Cada quien tiene un vínculo especial con el otro miembro de la familia y esos vínculos son únicos.

El tiempo especial, es un concepto que consiste en dedicar un momento especial, preferentemente semanal, para compartir con cada miembro de la familia sin que interfieran los demás. Algunas veces, los padres cometemos el exceso de querer ser democráticos incluso para las relaciones intrafamiliares, y si le compramos un helado a un hijo, nos sentimos comprometidos a pensar que tenemos que hacer lo mismo con todos. Sin embargo no es así, hay momentos y placeres que se pueden tener sólo con algunos y esto no implica que se esté excluyendo a alguno, o que exista una preferencia por otro miembro, más bien se trata de hacer momentos especiales personalizados para cada miembro de la familia en función de la edad, el carácter y los gustos de cada uno.

viernes, 12 de febrero de 2016

Visita de Doctor…

El Papa Francisco llega a México envuelto de una gran expectativa.  La visita del hombre que le ha dado una nueva cara a la iglesia católica me renueva algunas esperanzas  y al mismo tiempo me invita a reflexionar en la forma como lo vamos a recibir los mexicanos.  

Quisiera  pensar  que estamos más  interesados en lo que el Papa nos pueda dejar, que en aquello que nosotros como pueblo le vamos a dar. Es decir, ojalá que estemos abiertos a  escuchar sus mensajes y aprender de su ejemplo. Sería una oportunidad perdida,  ignorar a un emisario de ese tamaño  que trae un  mensaje para nosotros, después de haber demostrado  ser  el reformador que es.

Los mexicanos solemos ser muy generosos con nuestros visitantes, nos gusta recibirlos con alegoría y ser espléndidos; a veces incluso más allá de nuestras posibilidades.  Nos gusta que las visitas se lleven una buena impresión cuando vienen a la casa. Sin embargo, no se puede ni se debe tapar la verdad.  Estoy seguro de que a pesar de los esfuerzos por mostrar nuestra mejor cara, habrá en el ambiente síntomas evidentes de un pueblo convaleciente que no ha terminado de recuperarse.

Por eso celebro la visita del Papa Francisco a nuestro país, tan congruente y oportuna  como la visita que hace un médico a un paciente cuando está enfermo, y no cuando está sano.  Tan necesaria como para que alguien de tan lejos,  tenga que venir a recordarnos los maravillosos que podemos ser los seres humanos cuando actuamos de forma pacífica y misericordiosa. 

¿Qué me gustaría escuchar del Papa?

Que hiciera un llamado a fortalecer la fe de los mexicanos,  y que nos enseñe a encausar la fe a través del amor y del servicio a los demás, y se deje de ver como un medio para expiar culpas mediante actos de sufrimiento, dolor o flagelación.

También que hiciera un llamado a la razón,  pensando en aquellas personas que no se mueven bajo el efecto de la fe,  para que también a ellos llegue su mensaje con la fuerza de quien se ha convertido en el líder de una iglesia incluyente,  con un nuevo rostro que no excluye ni condena a nadie en forma definitiva.  

¿Y qué esperaría del pueblo mexicano?

Que abramos nuestra mente a escuchar a una persona que ha tenido el arrojo de auditar al banco del  Vaticano, y que ha reconocido que a Dios se puede llegar a través de varios caminos distintos, y que por lo tanto, las diversas religiones del mundo pueden convivir en perfecta armonía.  

Que la soberbia no nos haga pensar que un hombre que ha sido capaz de reformar a la iglesia en pro de las familias,  y que ha sido intercesor de conflictos internacionales en la búsqueda de la convivencia pacífica, no tiene nada qué decirnos o nada que enseñarnos.

Que reflexionemos sobre la importancia de alimentar y ejercitar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu, que seamos conscientes de que al ser hombres somos frágiles y por ello estamos expuestos a sufrir quebrantos en las tres dimensiones de nuestro ser.

Que por ningún motivo, vayamos a pensar que con la visita del Papa se van a solucionar milagrosamente los conflictos que aquejan a nuestro país, sería infantil suponer que el paciente se alivia con tan sólo recibir la visita del médico.  A nosotros nos corresponde escuchar con atención, seguir sus recomendaciones  y tomar nuestra medicina.

La visita del Papa fue muy esperada y hay una gran expectativa al respecto, sería interesante saber qué expectativa  tiene el Papa del pueblo de México, él sabe que a los mexicanos nos mueve muchísimo la fe, pero también que nos encanta el relajo. Sería una pena que nos dejemos llevar por la pasión desbordada y dejemos pasar esta oportunidad como para sacar de ella algo más profundo y más serio.


sábado, 6 de febrero de 2016

"10 AÑOS no son nada... son todo" De Padres y Suegros (CAPÍTULO XXV)


Los padres y los suegros…

Querido Pablo, espero que con todo lo que te he platicado sobre mis 10 primeros años de casado, aprendas algo que te sea útil. Lo siguiente que te voy a contar, tiene que ver con el rol de los abuelos. Pero no con respecto a los nietos, sino en su rol de padres y suegros.

Cada vez que una pareja decide formar un nuevo hogar, llega el momento en el que los padres de ambos deben aprender a sobrellevar un nuevo rol con relación a sus hijos.  Dicho de otra manera, aunque los padres, siempre seremos padres de nuestros hijos, debemos entender que cuando ellos forman una familia nueva en un hogar nuevo, nuestro rol de padres cambia, pues no se espera de nosotros lo mismo que cuando nuestros hijos eran más pequeños y vivían en nuestra casa, bajo nuestras reglas y a nuestro cuidado.

Espero que cuando llegue el momento en que tú y tu hermana decidan hacer su propia familia y su propio hogar, pueda yo seguir el ejemplo que mis padres tuvieron conmigo; una relación de absoluto respeto y apoyo, es decir, que siempre han estado atentos a lo que uno pueda necesitar, pero también han sabido guardar la distancia y la prudencia, conscientes de que su opinión no siempre es necesaria, y que cuando se solicita, no es la única que se toma en cuenta ni necesariamente la mejor.

Esto que escribo en unos cuantos renglones, implica un alto nivel de madurez y un respeto ejemplar hacia la nueva pareja, que honestamente no todos los padres saben tener, y que en muchos casos no están dispuestos a aceptar. Sin embargo conviene aclarar que para que los padres entiendan, acepten y asuman su nuevo rol, los primeros que deben aceptar ese nuevo rol de los padres, son precisamente los hijos.

Querido hijo, todavía eres pequeño para entender esto, pero en nuestro papel de hijos al formar una nueva familia, debemos reconocer que estamos formando un nuevo hogar y se esperaría que como cónyuges asumamos el control de nuestra nueva vida, y que no pensemos que serán nuestros padres quienes  vengan a solucionar nuestros problemas, ni considerar que ante la aparición de los primeros problemas conyugales,  vamos a salir corriendo a refugiarnos a la casa de nuestros padres ante la impotencia de saber afrontar nuestra responsabilidad.

Cuando somos papás de hijos pequeños, la vida nos va enseñando qué y cómo educar a nuestros hijos, y con aciertos y errores vamos avanzando en el proceso del aprendizaje hasta que en un santiamén los hijos se hacen grandes y de pronto se van de la casa. Eso no está mal, por el contrario, creo que es lo mejor que le puede pasar a cualquier familia, preparar a los hijos para que eventualmente logren independizarse. Por lo mismo, como padres debemos evitar convertirnos en:

-         Padres controladores. Aquellos que les organizan a los hijos su vida, sus agendas y hasta sus comidas, con citas y compromisos “familiares” que tienen carácter de obligatorios sin considerar que la nueva familia puede tener otras prioridades.

-         Padres Entrometidos. Aquellos que quieren saber todo acerca de la nueva forma de vida de su hijos. No se nos olvide que nuestro hijo o hija ya tiene una pareja y por lo tanto alguien en su vida, que es más importante incluso que sus mismos padres. Así que tendrá derecho a dosificar la información y los detalles como mejor le plazca. Es decir, jamás será bien visto andar preguntando lo que no nos incumbe. Y para decirlo claramente, ser padres no nos da derecho a entrometernos en la vida privada ni mucho menos de pareja de nuestros hijos.

-         Padres que juzgan a los demás (con mucho respeto). Tampoco caigamos en el error de pensar que nuestra forma de vida es la mejor o menos aún, la única correcta.  Cuando los hijos salen del hogar, aprenden nuevas formas de vivir y de pensar, y puede ser que las nuevas formas lleguen a tener más influencia que las costumbres que siempre han existido en su familia. Si no hicimos un buen trabajo formando a nuestros hijos cuando fueron niños, por favor no lo queramos hacer cuando son adultos.

-         Padres celosos de sus hijos. Los que compiten con la pareja por tener la atención, el tiempo y el cariño de los hijos. Generalmente estos padres, se esfuerzan en descalificar cualquier idea, comentario, sugerencia, costumbre o forma de pensar que proceda de la familia política, poniendo al hijo como comúnmente se dice, “Entre la espada y la pared”. Y siempre exculpando sus palabras y sus acciones mediante el dicho de “…es por tu bien”

En fin, hijo, estos son unos de los comentarios que te puedo hacer con respecto a este capítulo, sin embargo no lo quiero concluir sin una última recomendación.  Así como los hijos apreciamos que los padres respeten nuestra vida conyugal, así los hijos debemos respetar su nueva rol de padres y eventualmente de abuelos. Es decir, no seamos hijos incongruentes, muy buenos para exigir que se respeten nuestros derechos pero muy malos para acordarnos de nuestras obligaciones. 

Un hogar nuevo, una casa nueva, y una familia nueva, demandan responsabilidades que no les corresponden ni a nuestros padres ni a nuestros suegros.  Hay parejas que a pesar de tener varios años de casados, siguen viendo a los padres y suegros como proveedores eternos y niñeras gratuitas. Si queremos ejercer derechos como adultos, debemos afrontar las responsabilidades como adultos también.


lunes, 4 de enero de 2016

Recomendaciones No Pedidas... (de lecturas)

Para empezar…
Sin que nadie me lo pida, hago mis recomendaciones de lectura para este nuevo año, tratando de llegar específicamente a aquellas personas que requieran formar o reforzar el hábito de la lectura:

1.- Recomiendo en primer lugar hacer lecturas variadas: No concentrarse sólo en libros o sólo en un autor determinado, hay mucho material valioso impreso y en formato digital en revistas, periódicos, blogs, etc.
 2.- Recomiendo leer libros cortos, o bien, que no sean muy extensos, ya que con esos “ladrillotes” fácilmente podemos caer en el desánimo porque a veces siente uno que no avanza… además la extensión de un texto no es sinónimo, ni mucho menos garantía de calidad.
3.- Recomiendo leer al menos un clásico, hay libros cortos que pertenecen a este género  y que “por algo” el tiempo no ha podido mandarlos al cajón de los libros olvidados,  pues  las editoriales los reimprimen una y otra vez, seguros de que habrá nuevos lectores ávidos de conocer esas historias, que a pesar de los años no pierden vigencia.
4.- Recomiendo leer algo relacionado con nuestro trabajo. Existen páginas en internet, libros y revistas con contenidos para cualquier ámbito laboral, desde aquellos que destacan habilidades funcionales (que sirven para cualquier campo de trabajo), hasta otros con enfoque totalmente técnico y específico que profundizan en un sólo tema. 
5.- Recomiendo lecturas que nos hagan mejores personas. Lecturas que nos lleven a crecer en nuestro desarrollo personal, que nos inviten a la reflexión y al auto conocimiento. ¿A quién no le interesa ser un mejor miembro de su propia familia, un mejor padre o mejor hijo, mejor amigo o mejor ciudadano? Nuestro país necesita mejores personas.
6.- Recomiendo leer literatura infantil acompañado de un niño. La mejor forma de enseñar a leer a un niño, es leyendo junto con él. Hay editoriales especializadas en este tipo de literatura, que clasifica sus libros de acuerdo a la edad de sus lectores…
7.- Recomiendo leer aunque sea un poquito de poesía. Un poema es un texto pensado y escrito en forma no coloquial. La poesía  estimula la imaginación, confronta ideas  y suele estrujar los sentimientos, ya que circulan por caminos que se apartan de la lógica y la razón, es decir, caminos pocas veces transitados.
8.- Recomiendo leer autores contemporáneos.  Es increíble conectar con el pensamiento de otra persona, y es inmenso el placer de saber que esa otra persona todavía vive.  Así sucede cuando encuentras un texto y lo haces parte de tu vida,  se vuelve emocionante comenzar a seguir los pasos del autor.
9.- Recomiendo leer y posteriormente regalar  el texto leído. Ya sea un libro, un artículo de revista o un poema. Siempre podrás pensar en alguien a quien le pueda servir o gustar lo que tu leíste. Desprenderse de un libro para compartirlo con alguien más, generará un vínculo de forma tan especial; que su trascendencia en la vida del otro, puede llegar a sorprendernos.
10.- Recomiendo leer autores reconocidos en el mundo de las letras. Los autores que por su calidad literaria han sido merecedores de algún premio internacional, nacional, o simplemente cuentan con la fidelidad de un público de lectores, generalmente encierran en sus textos algo que los vuelve simplemente entrañables.


Espero que las recomendaciones aquí vertidas, contribuyan a que el presente año esté lleno de letras, que lo vuelvan un mejor año para usted.  

domingo, 25 de octubre de 2015

"10 AÑOS no son nada,,, son todo" El Segundo Embarazo (Capítulo XXIV)

Querido hijo, El segundo embarazo de una familia no necesariamente se parece al primero. Así como en una familia todos los hermanos somos diferentes entre sí, ahora sé que las diferencias comienzan a notarse desde el embarazo.

En nuestra familia, supimos de tu llegada gracias a tu hermana mayor. El apego hacia su mamá resultaba fuera de lo normal, sus ganas de llorar estaban a flor de piel ( si de por sí…); y lo que para nosotros comenzó siendo un misterio, se convirtió primero en una sospecha y después en una gran felicidad, tu llegada estaba confirmada y programada para finales de enero próximo.

La emoción que como padres sentimos, está ligada al placer de ver cómo crece la familia, y cómo resulta necesario hacer ajuste en cuanto a espacio, agenda, planes futuros y demás.  También existe una emoción inmensa de querer comunicar la nueva noticia a todo el mundo, pero sobre todo a alguien en especial, al hermano mayor.

Decirle a los hermanos de que van a tener un hermanito, es dar una gran noticia.  Ver su reacción es algo único, pues no es común que la gente reciba ese tipo de noticias. Así que sin más, lo hicimos y como era de esperar, primero la confusión y luego la felicidad se reflejaron en el rostro de tu hermana. A partir de ese momento éramos 3 los que con ansia te esperábamos, claro que tu hermana pensaba que llegarías al siguiente día, y rápido comenzó a traer juguetes y sonajas para recibirte.

Hubo que explicarle que el tiempo de espera es largo y necesario, y aunque le costó trabajo entenderlo se acostumbró a la idea de que su hermanito estaba en la panza de su mamá, y ahí fue durante toda la gestación, el lugar donde recibiste besos, abrazos, canciones, caricias, y hasta juguetes que tu hermana traía para ti.

            Para la mamá, durante todo el segundo embarazo, siempre está la referencia del primero: La vez pasada no me sentía así, y ahora sí. La vez pasada no me dieron estos achaques ni antojos y ahora sí.  Ahora como que me  duele aquí y la vez pasada no, etc. Es imposible no hacer comparaciones. Pero por encima de todas ellas, la vez pasada tenía todo el tiempo para pensar en su primer y único bebé, y ahora no, ahora tiene un hijo de 1, 2 o 3 años, o quizá más, que está vivo y demanda su atención, su tiempo y sus cuidados, y todo eso sucede mientras su cuerpo va nutriendo y formando al segundo hijo que lleva dentro.

            Creo que además del evidente proceso de gestación, el embarazo cumple otra importante función en la forma de pensar de los padres, pues mentalmente vas a aprendiendo a cuidar a un hijo sin descuidar al otro, y sobre todo, a darle a cada uno su tiempo y su lugar sin experimentar sentimiento de culpa por atender a uno haciendo a un lado al otro. Y por su parte, ellos aprenden que para cada uno hay turnos y tiempos qué esperar.

            Para el papá, el tema del segundo embarazo además de emocionante, resulta también un inmenso aprendizaje, pues uno aprende a dividir y equilibrar los tiempos y formas de atención hacia la pareja y hacia el primer hijo, y sobre todo a este último, pues casi seguro que cuando uno le ofrezca apoyo a la pareja, ésta le dirá -Ayúdame con el niño…

            Conforme el tiempo va avanzando y el vientre de la madre va creciendo, las tareas más cotidianas se vuelven más complejas, pues simultáneamente la madre va ganando peso y perdiendo movilidad mientras el primer hijo va creciendo, va adquiriendo nuevas habilidades y teniendo nuevas necesidades. Será ahora cuando más querrá que lo carguen; si todavía es un niño de brazos, y si por ejemplo al inicio del embarazo el primer hijo apenas gateaba, para cuando vayamos en el noveno mes, el primogénito habrá adquirido la habilidad de caminar y de correr y la madre por el contrario habrá perdido agilidad y velocidad al desplazarse. Ahora será mayor el cansancio acumulado durante los meses de gestación, y por otra parte estará más latente el pensamiento de que la hora del alumbramiento está cada vez más cerca.  Por su parte el hijo o hija mayor sabrán perfectamente que dentro de poco tiempo habrá otro miembro en la familia y lo que comenzó con una gran emoción por tener alguien con quién jugar, ahora se torna en la cada vez mayor sospecha de que pronto habrá en la casa un pequeño rival con el que habrá de competir por ganar la atención de papá y  mamá.

            No será fácil explicar al hijo mayor que la cuna, los peluches y los nuevos accesorios para bebé, ya no son para él, y que debido a que él ya es grande, ahora tendrá juguetes y sobre todos derechos nuevos a los que sólo tienen acceso “los mayores”. Es decir, una de las tareas más importantes del padre, consiste en hacerle ver al hijo mayor que nadie lo está desplazando, y que el hecho de que llegue una hermana o un hermano a la familia, no va a generar una lucha de poderes, sino una familia más fuerte. Sin embargo, y a pesar de toda la buena comunicación que como padres tengamos con nuestros hijos mayores, siempre habrá en ellos el sentimiento que magistralmente explicaba Quino, a través de su entrañable personaje “Mafalda”: - Siento como si los corazones de mis papás fueran a abrir una sucursal.

            Todo esto en teoría es muy sencillo, pero en la práctica habrá que estar mentalmente preparado para entender que lo que por ahora son momentos de angustia, son sencillas pruebas para fortalecerse como familia, pues bajo el mismo techo, habrá que tolerar los berrinches y rabietas del primogénito, el cansancio, temor y mal humor de la madre que ya sabe lo que le espera, y un agotamiento físico y mental del padre  que por momentos ya no pide más queso, sino salir de la ratonera.


            Pero como a cada gran esfuerzo le llega una gran recompensa, nada se compara con la alegría de llegar a un feliz parto que da como resultado una familia fortalecida, una orgullosa y amorosa madre, un orgulloso cuanto preocupado padre, y un primogénito con sentimientos encontrados, feliz de finalmente conocer al ansiado hermanito, pero confundido de corroborar  lo que ya suponía y que atinadamente nos dijo Mafalda en otra de sus tiras cómicas: - Yo siempre estuve de acuerdo en tener un hermanito, pero nunca dijimos que iba a vivir en la misma casa.

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