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domingo, 24 de junio de 2018

Un aplauso al INE...


El sábado 23 de junio por la tarde recibí mi tercera y última capacitación por parte del INE para ser funcionario de casilla, habiéndome designado el instituto como “Primer Secretario”;  para mayor precisión.

Para mí ha sido una agradable sorpresa recibir y conocer la cantidad y calidad de materiales que se emplean para capacitar a quienes vamos a participar como funcionarios.  Desde mediados de mayo; es decir, mes y medio antes del día de la elección, recibí mi nombramiento junto con el manual del funcionario de casilla y un cuaderno de ejercicios para practicar y despejar dudas sobre  todo el proceso de la votación, desde la instalación de la casilla hasta la clausura, pasando por el llenado de actas y el conteo de votos.

Durante este tiempo, he tenido 3 sesiones de capacitación, (una personal y 2 en grupo) que además de brindarnos el sustento teórico, consisten en realizar simulacros de la instalación de la casilla, el conteo de boletas previo a la elección,  la recepción de electores, la votación, el escrutinio y conteo de votos, el llenado de documentos,  la publicación de resultados y el  armado y  entrega de paquetes ante la dependencia correspondiente (INE para votación federal e IEEG para la votación local). 

Quienes participamos, hemos aprendido detalles importantes del proceso y despejado  innumerables dudas y mitos sobre la jornada electoral.

Lo único que me resta decir es que admiro la labor que está haciendo el INE junto con sus miles de capacitadores a lo largo del territorio nacional. Ignoro como sea en otras latitudes, pero al menos aquí (León, Gto.) estoy sorprendido de la entrega y disposición de los capacitadores, porque la jornada se realice de forma pacífica, con absoluta transparencia, y sin errores.

Por lo anterior, recomiendo a quienes tenemos nuestra credencial para votar, acudir a ejercer nuestro derecho, y a ser parte de este gran ejercicio ciudadano. Un país como el nuestro, necesita buenos ciudadanos que sean ejemplo de civismo y participación.  

Sigamos las instrucciones del INE, no nos dejemos engañar por videos, memes y spots que sólo pretenden confundir a la ciudadanía infundiendo miedos y dudas. Acudamos a la casilla que nos toca y marquemos nuestro voto por el candidato que sea de nuestra preferencia, dejemos de lado la paranoia de que nuestro voto será vulnerado.  Dejemos de reenviar mensajes con información que no nos consta, lejos de hacer un bien, sólo fomentamos la confusión y la desconfianza entre la ciudadanía. Piénsenlo, es mejor no reenviar  nada que propagar mentiras.  

Ejerzamos nuestro voto y no hagamos complicado algo que en esencia es muy sencillo. Ir y votar.

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domingo, 17 de junio de 2018

Mi voto no es secreto… (Quinto y último de los textos políticos alusivos a las Elecciones)


No conozco a ningún candidato a la presidencia de la república. Digo que no los conozco, porque verlos en los medios y escucharlos en campaña, no es conocerlos de verdad.  Los veo, los escucho, trato de entenderlos  y ver con quienes hacen equipo. Con algunos encuentro afinidades, con otros discrepo.  Sé que están en campaña y coqueteando con sus mejores galas físicas, emocionales e intelectuales.

Los medios (hasta los que se dicen serios) por momentos pierden objetividad, los  burócratas y militantes de partidos; “Amigos todos”; están tan desacreditados, que cuesta trabajo creerles hasta cuando dicen la verdad. La sociedad civil oscila de la discreción al apasionamiento, la información falsa o tendenciosa, supera por mucho a la que sirve para hacer juicios de verdad. Eso sí, la gracia de los memes y el ingenio del pueblo  mexicano es insuperable.

Con este entorno y faltando poco tiempo para las elecciones, me siento como quien hace un viaje por carretera y a medio desierto encuentra un restaurante como única opción para comer. Al entrar descubres que el menú no tiene lo que a ti te hubiera gustado, pero aun así, debemos elegir algo que nos permita continuar nuestro viaje lo mejor posible.

Aunque el menú me brinda cuatro opciones, sólo me concentro en dos.

La opción uno: José Antonio Meade, quizá el de mejor experiencia para  el cargo, opacado por una lápida que lleva a cuestas, que a diferencia del Pípila, lejos de protegerlo le impide avanzar. Me hubiera gustado verlo y escucharlo siendo autocrítico de los gobiernos donde él participó, y crítico objetivo de los partidos que lo postulan, con eso habría sido mejor candidato.

Y la opción dos: Ricardo Anaya, a quien veo como un joven ambicioso, hábil, actualizado, tenaz y capaz de hacer cosas que otros no se han atrevido. Con una historia por aclarar, donde hasta ahora, su disposición a rendir cuentas ante las instituciones (también de dudosa parcialidad) lo ha mantenido en la lucha, haciendo alianza con partidos de izquierda y de derecha.  

Votar en secreto es un derecho pero no una obligación. En esta elección mi voto no será secreto, será para Ricardo Anaya.  La razón es más poderosa que el posible enojo, y el presente más fuerte que el pasado.

Si estás de acuerdo conmigo te invito a manifestarlo, si discrepas y apoyas a alguien más por verdadera convicción, te felicito por defender tu voto como yo defiendo el mío.

Si te han impuesto alguna forma de pensar, quizá te falte información o libertad de pensamiento. 

Si no puedes externar tu preferencia real por evitar un conflicto o por temor  represalias, lo entiendo y lo respeto, pero quizá te falta  libertad de expresión.

Comamos en paz para poder seguir nuestro viaje,  el camino y el destino dependerá más de nosotros que de los demás, y si el platillo no nos nutre, al menos esperemos que no nos haga daño.

martes, 29 de mayo de 2018

No suelo escribir de política, pero a veces, hago mis excepciones. (Texto político cuatro de cinco))

No pienso votar por AMLO.  
No creo en su diagnóstico como única causa, ni en su proyecto de nación como única solución.
No pienso como él, ni como sus seguidores. No concibo a un dirigente abriéndoles la puerta a personas con cuestionados antecedentes penales o morales, para que sean parte de su equipo de trabajo.
No creo en un líder que dice que todo está mal y que promete que cuando él llegue todo estará bien. Una persona que no es capaz de ver la realidad con objetividad, pierde credibilidad.
Considero que el señor con creces ha dejado claras sus capacidades e incapacidades, así como su nivel ante sus adversarios. (Que tampoco son perfectos claro está, y de los cuales hablaré después).
Por más de 20 años he tenido que trabajar con gente de muchos partidos e ideologías políticas, y he visto que la corrupción y la impunidad no es propia de uno o de dos partidos. Los vicios como las virtudes no radican en las instituciones, sino en las personas.
Es falso que todos los que representan a un partido político, son o actúan de igual manera, ni para bien, ni para mal. Por eso conviene ser más críticos y auto críticos. Razonar nuestro voto, ir más allá de nuestro primer pensamiento, informarnos y tratar de entender cómo será nuestro futuro si apoyamos las propuestas de uno o de otro candidato.
Conviene Ir más allá de lo que dice un video o un meme, conviene escuchar varias voces; no sólo las que nos endulzan el oído. Conviene leer a más de un columnista, y escuchar a más de un comentarista, conviene hablar del tema en familia, en el trabajo y con los amigos, hacer que las ideas se confronten sin que las personas salgan lastimadas, así tendremos mejores elementos para construir nuestra opinión.
Yo no creo en AMLO y lo reitero, pero aclaro que tampoco estoy de acuerdo con quienes se burlan de él, de sus ideas, de sus ocurrencias, ni de su edad. Tampoco apoyo los insultos ni los calificativos despectivos hacia su persona ni a sus seguidores. Si algo nos falta como mexicanos es elevar nuestro nivel de educación y aprender a respetarnos, y sobre todo aprender a respeta a quienes piensan diferente. Él y algunos de sus seguidores ha dejado claro que de este tema, saben poco.
Seamos mejores ciudadanos para poder exigir mejores políticos. Nuestro ejemplo hará la diferencia, entonces sí, sabremos cuándo somos más.
(Una disculpa a quienes me leen en el extranjero, este texto tiene un tema local y pasajero)
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domingo, 22 de abril de 2018

Previo al Debate, Mensaje al Próximo Presidente de México. (Texto político tres de cinco)


Próximo Presidente de México.

Prometo escuchar su mensaje durante el debate.

Espero ver un debate de altura, y no un espectáculo como si la palestra fuera una arena de boxeo, o un Reality Show.

Espero escuchar un mensaje serio, realista y profesional, no un discurso populista que ofenda la inteligencia, la lógica y el sentido común de los mexicanos.

Espero escucharle hablar con estricto apego a la verdad, no con mentiras, manipulación de datos, ni medias verdades.

Espero que lo que debiera ser un debate de propuestas, no se torne un circo vergonzoso de ataques personales, como los que penosamente hemos presenciado otras veces entre candidatos o dirigentes de partido.  

Espero escuchar por qué considera que puede gobernar este país mejor que sus adversarios, exaltando las virtudes de sus propuestas, y no las deficiencias de sus contrincantes.  

Enséñenos que usted y su equipo de trabajo son la mejor opción para México, y no que sus contrincantes son peores. Eso nos corresponderá a nosotros deducirlo.

Los mexicanos aspiramos a tener un país donde se pueda vivir en paz y con gobernabilidad. Donde se pueda viajar de forma segura entre nuestros pueblos y ciudades por caminos y carreteras.

Donde tengamos libertad de ideología y de expresión, donde la gente no sea amedrentada, perseguida o asesinada por decir lo que piensa.

Aspiramos a tener un país donde la educación y el trabajo sean nuestra mejor defensa ante la pobreza y la desigualdad.

Donde se combata la corrupción, la impunidad y el compadrazgo pues son cánceres que nos están matando como sociedad.

Dignifiquen su labor política, empezando por dignificarse como personas. Los mexicanos no queremos gobernantes pobres, ni mal pagados, sino gobernantes dignos de sus cargos.

Usted gobernará uno de los mejores países del mundo, gánense la lealtad del pueblo mexicano, queremos sentirnos orgullosos de nuestros gobernantes, ayúdenos haciendo lo que le corresponde.

El Cuaderno de Manuel  https://www.facebook.com/elcuadernodemanuel/

jueves, 8 de marzo de 2018

Las Elecciones, Como Inversión ¿Y usted, qué perfil tiene? (Texto político dos de cinco)


Si decidiera meter mi dinero en un fondo de inversión, me encantaría encontrar un fondo que me diera “alto rendimiento” con “bajo riesgo”.  Sin embargo la cruda realidad me haría ver que dicha combinación (altamente soñadora) no existe.  Pues el rendimiento y el riesgo suelen moverse juntos.

Algo similar me pasa, cuando sé que tengo que depositar mi voto a favor de alguno de los candidatos a gobernar el país. Me encantaría tener una boleta donde sólo aparecieran aspirantes buenos, para poder escoger de entre ellos al mejor; y no quiero decir que busco gente inmaculada, que sean cúmulo de virtudes y que carezcan de defectos; porque obviamente aquello tampoco existe. Pero algo más equilibrado no nos vendría mal,  como para que nadie diga que: “Estábamos mejor cuando estábamos peor”. La Democracia con todos sus defectos, ha avanzado.

Me refiero a que quisiera que los mexicanos batalláramos para decidir a quién darle nuestro voto porque hubiera varios que nos parecieran bueno, pero tristemente, todo parece indicar que vamos a escoger al que nos parezca menos malo. Para decirlo en términos de inversión.  En vez de ver cual todos me da mejor rendimiento, estamos viendo con cual corremos menos riesgo.

Conscientes de que las campañas oficiales no han iniciado y que esto apenas empieza, veo venir una boleta con  3 candidatos postulados por partidos y algunos más de los llamados independientes.  De estos últimos por ahora no me ocuparé. (Creo que después tampoco).

De los 3 gallos que ostentan plumajes multicolores y a donde irán a parar la mayoría de los votos, por esta ocasión no hablaré, pues para decidir en base al riesgo, lo relevante no es hablar del gallo, sino del perfil del inversionista, es decir, del ciudadano que va a ir a votar:

Si usted es un inversionista de perfil CONSERVADOR, que no le gusta tomar grandes riesgos, ni le gusta que le cambien las reglas cada sexenio, ni que un tercero venga a decir que ahora se implementarán “grandes cambios” que (si por alguna causa salen mal) pueden poner en riesgo su estabilidad económica familiar o su negocio. No se preocupe, usted tiene una opción por la cual puede votar, aquella que representa la continuidad de lo que por años, este país ha vivido.  El candidato que dice no tener cola que le pisen, (y pudiera ser) pero que está siendo abanderado por el partido que más corrupción ha hecho a lo largo de la historia, y del cual ya no se sabe si es más cola o más animal.

Ahora bien, si usted es un inversionista de mediano riesgo, es decir de perfil más AVENTURERO, sin llegar a temerario. Si está dispuesto a jugársela por México con un partido que trae ideas nuevas, aparentemente frescas y modernas, si se identifica con lo que dicen que están hartos de las tropelías que se hicieron en el pasado y que de seguro se seguirán haciendo si no se da la alternancia… tampoco se preocupe, usted también tiene una opción por la cual puede votar. La opción del candidato joven que ha demostrado tener agallas, y que por momentos parece identificarse con la Maquiavélica frase de: “El fin justifica los medios”,  y que por lo mismo lo persigue una historia que lo vincula con la ilegalidad y otra con la fragmentación interna de su partido,  pues adelante, usted puede votar por él.

¡Ah!, pero si usted es un tipo de inversionista de ALTO RIESGO, de esos que le gustan jugar con fuego, de los que apuestan el patrimonio suyo y el de su compadre (Al estilo de los Tres Mosqueteros; que acabaron siendo cuatro), que no le da miedo ser gobernado por un candidato que ofrece amnistía a los criminales y que está sumando a su equipo de trabajo a gente (por decir lo menos) de “cuestionada” honorabilidad.  

(Aquí pasa un borrachín por la calle y dice: “Cuestionada la de los otros, estos son delincuentes de los buenos, no me los haga menos…”).

Si usted es de esas personas que piensan que México no podría estar peor, o que definitivamente, quiere ver como nuestro país arde ante el autoritarismo de una sola persona.  No se preocupe, usted también tendrá un candidato en la boleta. El que pretende hacer una constitución moral, y que presenta su proyecto de nación como una carta de buenas intenciones, aquel a quien sus fieles lo escuchan como si les cantaran las sirenas y que al escucharlo me recuerda el refrán que dice que “Cuando la limosna es mucha, hasta el Santo desconfía”,  pues sí, también usted tendrá por quien votar.

Ahora bien, no se confunda usted, al momento de definir su perfil, hágalo pensando como si lo que estuviera en juego fuera su patrimonio entero y no un dinerillo que usted reservó para jugarlo en el casino o para irse de fin de semana a Las Vegas.   Definamos con conocimiento para que no nos lo reclame nuestra conciencia (o nuestra familia, o nuestros empleados), y actuemos con responsabilidad,  pues con tanta información a nuestro alcance, no habrá forma de decir que nadie nos lo advirtió.


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domingo, 18 de febrero de 2018

¡Me Urge un Candidato! (Texto político uno de cinco)

A poco tiempo de que ocurran las elecciones presidenciales en nuestro País, me urge un candidato en quién confiar. Dar el voto, es como poner un cheque al portador, en las manos de quien creemos que hará buen uso de él. Pero no sé en quién.

Me urge un candidato con el cual me sienta representado. No un demagogo.

Me urge un candidato que sea líder de un equipo, que estén dispuestos a servir a México, y no hambrientos de servirse de él.

Un candidato que reconozca la compleja problemática de nuestro país, que pueda diseñar y vendernos una visión realista del futuro. No un vendedor de ilusiones y esperanzas.

Me urge un candidato que tenga vergüenza y sentido de la honestidad; que no haga ni permita que su gente haga trampa. No alguien que se hace de la vista gorda, ni mucho menos quien crea que el fin justifica los medios.

Un candidato que tenga la valentía y la humildad de reconocer que también sus antecesores han cometido errores, y no uno que soporta sus discursos en decir que toda la culpar es de sus adversarios.   

Me urge un candidato comprometido con la educación de calidad, dispuesto a reformar el sistema educativo en todos sus niveles y en toda la geografía nacional, asumiendo las consecuencias políticas que conlleva todo proyecto de largo plazo.

Un candidato que no le de miedo decir la verdad, que asuma el costo político de decirle al pueblo que la única forma de prosperar, es mediante la educación y el trabajo que cada uno debemos hacer. Y qué entienda que la función del gobierno es dar oportunidades y un piso lo más parejo posible y no andar repartiendo dádivas a unos a costa de otros. No necesitamos a un iluminado que prometa ser la solución a todos nuestros males. ¿Quién puede creer eso?

Me urge un candidato con visión mundial, que esté convencido de que México y los mexicanos, somos capaces de competir contra los mejores del mundo, en todos los ámbitos y que promueva esa libre competencia.

Me urge un candidato congruente con una ideología en pro de México, que finque sus decisiones y sus acciones en un código de valores éticos, y no en un proyecto de beneficio personal o para los suyos; porque de eso los mexicanos ya estamos hartos.

Me urge un candidato así, y qué lástima que no exista. Hoy no sé en favor de quién otorgaré mi voto, aunque al menos ya sé de uno a quien no se lo daré.


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viernes, 11 de noviembre de 2016

Es más Fácil Ser Borracho que Ser Cantinero

La sorpresa ya pasó, las elecciones de Estados Unidos no tuvieron el final feliz que los mexicanos esperábamos. Y no es que fuéramos partidarios de “La Hilary” (¡Ah, cómo me acuerdo de Germán Dehesa!), sino que la otra opción nunca la consideramos como una opción seria. Y aquí la primera enseñanza: En una elección, todos los participantes pueden ganar.

Como siempre pasa en los medios de comunicación, los futurólogos hicieron sus vaticinios y es fecha que las cejas no les bajan a su lugar. Ahora todos están justificando porque no sucedió lo que pronosticaron y están volviendo a pronosticar lo que sigue.  Parece que no aprendieron la lección.  

El pueblo en general no deja de despotricar contra el presidente electo, bien dicen que “Es más fácil ser borracho que ser cantinero”,  y esta semana el dicho ha quedado más que demostrado. Miles de gringos no hallan qué hacer para echar reversa a la elección, (a buena hora)  ahogado el niño quieren tapar el pozo. Y los mexicanos que somos tan afectos al mitote, no hemos parado de hacer chistes sobre el tema. 

Eso sí, en general se percibe un ambiente de preocupación e incertidumbre, y creo que el sentimiento está bastante justificado. Ha ganado un hombre que le gusta ganar al costo que sea. Y no sólo eso, hay mucha gente que lo apoya y que piensa igual que él.

¿Por qué ganó el señor? - No lo sé, pero de tanto que he escuchado, me convence la idea de que ganó porque es apoyado por un gran número de personas que están hartas del sistema político nacional y que están dispuestas a experimentar un cambio al costo que sea.  


Pienso que si alguien debe aprender algo con esta lección es la clase política en general, a quien bien le vendría reivindicarse de la crisis de valores y de credibilidad en la que ha caído,  dando como resultado que a los políticos en estos tiempos, no se les cree ni cuando dicen la verdad. 

miércoles, 20 de junio de 2012

Carta al próximo presidente de México

Espero que tengas muchas ganas de llegar al poder, porque el reto que te espera es muy difícil. Noventa días de campaña son apenas una probadita, de lo que apenas empieza. A unos días de las elecciones donde obtendrás el triunfo, a pesar de no saber quién eres, sé muy bien lo que te espera.

Te espera más de medio país que piensa que tú no eres la mejor opción para gobernar. Es decir, más de medio país que piensa distinto a ti, es decir, más de medio país que no te quiere como presidente. Miles de personas lamentando que hayas llegado al poder, sin tener la capacidad para ello.

Durante este proceso electoral, el internet y en particular las redes sociales, jugaron un papel que nunca antes habíamos visto. Esto permitió que los mensajes de los candidatos tuvieran mayor penetración, pero también que la gente del pueblo, pudiéramos expresar nuestro sentir y nuestro pensar sobre los candidatos y sus declaraciones.

Bueno pues si eso fue en las campañas, imagínese lo que será en seis años de gobierno. Miles de mexicanos al pendiente de que cumpla lo que prometió, miles de escrutadores viéndolo diariamente y recordándole sus promesas, que de no cumplirlas, pasará a la historia y será recordado como un mal presidente. Lo que Germán Dehesa hizo con Montiel será un juego de niños comparado con lo que ahora pudiera pasar con una sociedad cibernéticamente conectada y mucho mejor informada.

Es cierto que hay muchísimos mexicanos que no tienen internet ni conexión digital alguna, este grupo de gente siempre ha existido y siempre estarán ahí. Pero también es cierto que otros tantos gracias a la tecnología y las comunicaciones, ahora estamos mejor informados, y contamos con mejores herramientas para conocer, entender, compartir, expresar, pero también para investigar, preguntar, exigir y si es necesario exhibir a quién no esté haciendo bien su tarea.

Respetable próximo Presidentes de México, no vaya a pasar por alto sus compromisos de campaña, recuerde con cuánto ímpetu los contrajo y con cuanta jactancia los presumió, tal pareciera que algunos ya estuvieran cumplidos.  Ni por error vaya a pensar que la sociedad le vamos a perdonar el hecho de no cumplirlos o dejarlos inconclusos.

Tampoco vaya a cometer el error de inventar excusas ni querer resolverlo todo con discursos, para cuando lea esta carta, seguramente las campañas habrán terminado, y con ella los discursos prefabricados.  Ahora los mexicanos sólo esperamos de su parte “Hechos”.

Tome en cuenta, señor presidente, que recibe en sus manos un México económicamente estable,  no se lo estamos entregando para que lo ponga de cabeza, no sea como el mal inquilino que arrenda una casa y la entrega después de seis años toda destrozada.

No olvide que prometió velar por la seguridad de los mexicanos, y hacer que la paz volviera a sentirse en nuestras calles,  estaremos ansiosos de que así sea y rápido preferentemente. Tampoco olvide que México ha sido sede de encuentros mundiales donde ha quedado demostrado que somos un país bien posicionado en el escenario mundial.  No podemos perder lo que se ha ganado.

Seguramente apenas ocupe su nueva silla, vendrán personas a buscarlo para cobrarle las facturas de los apoyos que “desinteresadamente” le dieron durante la campaña.  También habrá un sinfín de gente que se acercará buscando un hueso aunque sea de aguacate, por favor no vaya a declarar que son compromisos previamente contraídos, no pretenda burlarse del pueblo. Recuerde la frase de Abraham Lincoln, “Puedes engañar a algunos siempre, puedes engañar a todos a veces, pero no puedes engañar a todos siempre”, no pase por algo que somos demasiados los que estaremos vigilando sus movimientos. 

Anteriormente el Presidente de México permanecía blindado a la opinión pública como si se encontrara metido en un bunker, ahora pareciera que está en un escaparate a la vista de todos y que todos estamos viendo en qué momento da el resbalón para hacérselo saber.

Apreciable próximo Presidente de México. Dirigir a un país es una distinción que muy poca gente puede sentir en su vida. Pero dirigir a un país como el nuestro es algo que va más allá de una distinción, considero que es un honor y un privilegio solo para quien en verdad lo merece. El premio por un buen desempeño en el cargo, será el reconocimiento vitalicio de todos sus compatriotas.  El castigo, en cambio, por un desempeño pobre, tibio, improvisado, o deficiente, será un reproche que permanecerá vivo incluso después de su muerte.

No lo olvide, somos miles  y lo estaremos observando.






jueves, 24 de mayo de 2012

De filias y fobias políticas

Queríamos un México más participativo y democrático, pues aquí lo tenemos. La gente ya no se conforma con ir a votar o con abstenerse de hacerlo.  Ahora el pueblo se pronuncia cada vez con más fuerza y en más medios apoyando al candidato de su preferencia, y los que no acostumbraban votar porque ningún candidato les gustaba, ahora  salen a las calles  a decirle a todo mundo en contra de quién están.

Es bien sabido que en la guerra y en el amor todo se vale, lo que yo no sabía es que en las elecciones presidenciales también.  Porque sería escandaloso decir que esto que estamos viviendo es una guerra, y tampoco me avengo a la idea de considerarlo un asunto de amor. (Con perdón del candidato de la izquierda).  El amor es algo sublime y bien intencionado que debe ir dirigido a quien se ama. La guerra por su parte, es uno de los peores inventos del hombre, que generalmente va dirigido a quien se odia. La política en cambio, nos debe incluir a todos por igual, y por lo mismo, no debiera acercarse a ninguno de los extremos anteriores.

En algunas ciudades de mi México. Nos estamos preparando para hacer cambios de gobierno a nivel municipal, estatal y federal. Por tanto las manifestaciones proselitistas están por todos lados y a todas horas. Los coches lucen calcomanías de partidos y candidatos, los anuncios espectaculares están llenos de modelitos sonrientes que hasta parecen buena gente (y no me refiero a los del Palacio de Hierro), en los cruces de avenidas más importantes se reparte publicidad a diestra y siniestra, escuchar la radio es un martirio auditivo, hojear el periódico, ver la televisión, asomarte a la ventana, etcétera, “Todos los caminos te llevan… a algún candidato”.  Es imposible salir de tu casa con blindaje electorero.  Pareciera que los candidatos dijeron “Cada vez que un empadronado salga a la calle, a huevo se tiene que topar conmigo” y lo están logrando.

No tengo idea de cuánto sea la inversión económica en campañas, pero cómo me gustaría que ese dinero fuera invertido en reparar y embellecer nuestras ciudades que tanta falta les hace.  En un semáforo veo un anuncio espectacular y me pregunto ¿Cuáles serán las verdaderas intenciones detrás de esa blanca sonrisa? ¿Quién lo sabe?

Veo grupos de damas, antes apáticas a la política, ahora organizando eventos para recaudar fondos y votos a favor de algún candidato, veo el interés de la ciudadanía en las redes sociales apoyando a sus candidatos y exacerbando los defectos de sus contrarios, veo a un grupo de universitarios que alzan la voz, se dejan ver y se dejan escuchar al extremo de que los candidatos se asustan y mejor se van, veo que los universitarios están dispuestos a escuchar propuestas pero también hambrientos de exigir resultados y de conocer la verdad de todo aquello que les genere sospecha.

Me gusta ver un México más participativo, más interesado, más exigente con sus gobernantes. Me da tristeza ver gente apática a un tema de relevancia nacional, que bajo el pretexto de que su voto no va a cambiar el destino del país, se abstraen del proceso incluso como ciudadanos y no participan ni siquiera como espectadores.

En cambio, me emociona ver a las generaciones que van a votar por primera vez, como se han interesado en conocer, evaluar, criticar,  analizar  y en algunos casos ¿Por qué no?, dejarse llevar, por una u otra ideología.  Eso era lo que querían los candidatos, eso era lo que la clase política demandaba, una sociedad participativa, democrática e interesada, pues aquí la tienen, solo está por verse cual de todos presenta su mejor oferta.

P.D.  Uno de los más graves problemas que aquejan a nuestro país es la corrupción. Aquí le dejo una liga para ver “Hijos de la Burocracia”, una crítica al sistema burocrático mexicano.