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jueves, 17 de noviembre de 2016

Un Muro en el Desierto.

Un muro en el desierto, es tan sólo eso, un muro.

Un muro en el desierto, es a lo más una simple barrera física.

Una barrera que nace con la idea de dividir, de separar, de excluir a unos  para proteger a otros.

No se dan cuenta de que son las barreras mentales y no las físicas las que dividen, las que alejan, las que discriminan y terminan por matar. Son ellas  las que no nos permiten crecer pues nos impiden ver el mundo desde otros puntos de vista y entender nuevas formas de pensar.

Un muro, por grande y majestuoso que sea siempre tiene un límite, y por lo tanto se puede rodear, saltar o incluso atravesar.  Un muro por alto o profundo que sea, no va a detener a quien esté decidido a cruzarlo, ni será un imposible para quien haya llegado hasta ahí después de haberlo dejarlo todo.

Me pregunto si los recursos que se pretenden usar para construir ese capricho, no pudieran tener un mejor destino en beneficio de los mismos americanos. Pienso en educación, salud, seguridad pública, combate a la pobreza,  desintegración familiar, formación de valores, ciencia y tecnología, deporte y cultura, fundaciones altruistas, hospitales e infraestructura, conservación de recursos naturales e incluso atención digna y profesional al fenómeno de la migración. ¿No habrá un mejor destino para todo ese dinero?

¿Qué tantas intenciones se pueden esconder detrás de un muro? ¿Qué mentes perversas promueven muros cuando lo que el mundo pide a gritos son puentes y redes? ¿Cuánto cuesta la soberbia de unos cuantos que al creerse superiores pretenden que otros paguen por ello?


Hay dudas en mi mente y pesar en mi corazón,  pero por encima de todo, la absurda imagen sin sentido de un muro en medio del desierto. 

viernes, 11 de noviembre de 2016

Es más Fácil Ser Borracho que Ser Cantinero

La sorpresa ya pasó, las elecciones de Estados Unidos no tuvieron el final feliz que los mexicanos esperábamos. Y no es que fuéramos partidarios de “La Hilary” (¡Ah, cómo me acuerdo de Germán Dehesa!), sino que la otra opción nunca la consideramos como una opción seria. Y aquí la primera enseñanza: En una elección, todos los participantes pueden ganar.

Como siempre pasa en los medios de comunicación, los futurólogos hicieron sus vaticinios y es fecha que las cejas no les bajan a su lugar. Ahora todos están justificando porque no sucedió lo que pronosticaron y están volviendo a pronosticar lo que sigue.  Parece que no aprendieron la lección.  

El pueblo en general no deja de despotricar contra el presidente electo, bien dicen que “Es más fácil ser borracho que ser cantinero”,  y esta semana el dicho ha quedado más que demostrado. Miles de gringos no hallan qué hacer para echar reversa a la elección, (a buena hora)  ahogado el niño quieren tapar el pozo. Y los mexicanos que somos tan afectos al mitote, no hemos parado de hacer chistes sobre el tema. 

Eso sí, en general se percibe un ambiente de preocupación e incertidumbre, y creo que el sentimiento está bastante justificado. Ha ganado un hombre que le gusta ganar al costo que sea. Y no sólo eso, hay mucha gente que lo apoya y que piensa igual que él.

¿Por qué ganó el señor? - No lo sé, pero de tanto que he escuchado, me convence la idea de que ganó porque es apoyado por un gran número de personas que están hartas del sistema político nacional y que están dispuestas a experimentar un cambio al costo que sea.  


Pienso que si alguien debe aprender algo con esta lección es la clase política en general, a quien bien le vendría reivindicarse de la crisis de valores y de credibilidad en la que ha caído,  dando como resultado que a los políticos en estos tiempos, no se les cree ni cuando dicen la verdad.