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jueves, 3 de junio de 2021

Un Solo México

 Necesitamos un solo México, donde quepamos todos.

Todos los pensamientos, los colores y las razas.

Todas las ideologías, que converjan y diverjan sin miedo a morir.

Un México, donde nada valga tanto como la vida misma.

 

Un solo México, plural y diverso.

Donde comprendamos la realidad ajena.

Donde aceptemos a los que son o piensan diferente a mí.

Donde seamos solidarios con los que más necesitan y menos tienen,

y esa solidaridad nos una, como tantas otras veces.

 

Un solo México, donde nada ni nadie nos divida.

Donde nadie siembre encono ente nosotros, que al final somos iguales.

Donde nadie diga, que existen ciudadanos de primera y de segunda.

Y seamos capaces de ayudar al fregado, sin fregar al próspero.

 

Un solo México, donde entendamos que lo que nos une,

es más grande que lo que nos divide.

Que nuestras coincidencias son mayores que las diferencias.

Y mis derechos están de alguna forma ligados a los tuyos.

 

Allí cabremos todos, indios y mestizos.

Pobres y ricos, ateos y creyentes, ancianos e infantes.

Todos los géneros y todas las creencias.

Empresarios y obreros.

Catedráticos y analfabetas.

 

Artesanos, agricultores, constructores,

transportistas, indigentes, profesionistas,

Los que venden, los que compran,

los que cumplen, los que evaden, los que ríen, los que lloran.

 

Borrachos y cantineros, cholos y grafiteros,

Campesinos, deportistas, ganaderos y poetas.

Delincuentes, policías, estudiantes, albañiles,

Cocineros, políticos, atletas…

 

Un solo México, donde quepamos todos.

Porque todos somos uno,

Porque uno somos todos.

Y al final somos el mismo, el que añora, el que sueña,

el que aspira, el que quiere y ya no espera.

 

 

domingo, 17 de junio de 2018

Mi voto no es secreto… (Quinto y último de los textos políticos alusivos a las Elecciones)


No conozco a ningún candidato a la presidencia de la república. Digo que no los conozco, porque verlos en los medios y escucharlos en campaña, no es conocerlos de verdad.  Los veo, los escucho, trato de entenderlos  y ver con quienes hacen equipo. Con algunos encuentro afinidades, con otros discrepo.  Sé que están en campaña y coqueteando con sus mejores galas físicas, emocionales e intelectuales.

Los medios (hasta los que se dicen serios) por momentos pierden objetividad, los  burócratas y militantes de partidos; “Amigos todos”; están tan desacreditados, que cuesta trabajo creerles hasta cuando dicen la verdad. La sociedad civil oscila de la discreción al apasionamiento, la información falsa o tendenciosa, supera por mucho a la que sirve para hacer juicios de verdad. Eso sí, la gracia de los memes y el ingenio del pueblo  mexicano es insuperable.

Con este entorno y faltando poco tiempo para las elecciones, me siento como quien hace un viaje por carretera y a medio desierto encuentra un restaurante como única opción para comer. Al entrar descubres que el menú no tiene lo que a ti te hubiera gustado, pero aun así, debemos elegir algo que nos permita continuar nuestro viaje lo mejor posible.

Aunque el menú me brinda cuatro opciones, sólo me concentro en dos.

La opción uno: José Antonio Meade, quizá el de mejor experiencia para  el cargo, opacado por una lápida que lleva a cuestas, que a diferencia del Pípila, lejos de protegerlo le impide avanzar. Me hubiera gustado verlo y escucharlo siendo autocrítico de los gobiernos donde él participó, y crítico objetivo de los partidos que lo postulan, con eso habría sido mejor candidato.

Y la opción dos: Ricardo Anaya, a quien veo como un joven ambicioso, hábil, actualizado, tenaz y capaz de hacer cosas que otros no se han atrevido. Con una historia por aclarar, donde hasta ahora, su disposición a rendir cuentas ante las instituciones (también de dudosa parcialidad) lo ha mantenido en la lucha, haciendo alianza con partidos de izquierda y de derecha.  

Votar en secreto es un derecho pero no una obligación. En esta elección mi voto no será secreto, será para Ricardo Anaya.  La razón es más poderosa que el posible enojo, y el presente más fuerte que el pasado.

Si estás de acuerdo conmigo te invito a manifestarlo, si discrepas y apoyas a alguien más por verdadera convicción, te felicito por defender tu voto como yo defiendo el mío.

Si te han impuesto alguna forma de pensar, quizá te falte información o libertad de pensamiento. 

Si no puedes externar tu preferencia real por evitar un conflicto o por temor  represalias, lo entiendo y lo respeto, pero quizá te falta  libertad de expresión.

Comamos en paz para poder seguir nuestro viaje,  el camino y el destino dependerá más de nosotros que de los demás, y si el platillo no nos nutre, al menos esperemos que no nos haga daño.

martes, 29 de mayo de 2018

No suelo escribir de política, pero a veces, hago mis excepciones. (Texto político cuatro de cinco))

No pienso votar por AMLO.  
No creo en su diagnóstico como única causa, ni en su proyecto de nación como única solución.
No pienso como él, ni como sus seguidores. No concibo a un dirigente abriéndoles la puerta a personas con cuestionados antecedentes penales o morales, para que sean parte de su equipo de trabajo.
No creo en un líder que dice que todo está mal y que promete que cuando él llegue todo estará bien. Una persona que no es capaz de ver la realidad con objetividad, pierde credibilidad.
Considero que el señor con creces ha dejado claras sus capacidades e incapacidades, así como su nivel ante sus adversarios. (Que tampoco son perfectos claro está, y de los cuales hablaré después).
Por más de 20 años he tenido que trabajar con gente de muchos partidos e ideologías políticas, y he visto que la corrupción y la impunidad no es propia de uno o de dos partidos. Los vicios como las virtudes no radican en las instituciones, sino en las personas.
Es falso que todos los que representan a un partido político, son o actúan de igual manera, ni para bien, ni para mal. Por eso conviene ser más críticos y auto críticos. Razonar nuestro voto, ir más allá de nuestro primer pensamiento, informarnos y tratar de entender cómo será nuestro futuro si apoyamos las propuestas de uno o de otro candidato.
Conviene Ir más allá de lo que dice un video o un meme, conviene escuchar varias voces; no sólo las que nos endulzan el oído. Conviene leer a más de un columnista, y escuchar a más de un comentarista, conviene hablar del tema en familia, en el trabajo y con los amigos, hacer que las ideas se confronten sin que las personas salgan lastimadas, así tendremos mejores elementos para construir nuestra opinión.
Yo no creo en AMLO y lo reitero, pero aclaro que tampoco estoy de acuerdo con quienes se burlan de él, de sus ideas, de sus ocurrencias, ni de su edad. Tampoco apoyo los insultos ni los calificativos despectivos hacia su persona ni a sus seguidores. Si algo nos falta como mexicanos es elevar nuestro nivel de educación y aprender a respetarnos, y sobre todo aprender a respeta a quienes piensan diferente. Él y algunos de sus seguidores ha dejado claro que de este tema, saben poco.
Seamos mejores ciudadanos para poder exigir mejores políticos. Nuestro ejemplo hará la diferencia, entonces sí, sabremos cuándo somos más.
(Una disculpa a quienes me leen en el extranjero, este texto tiene un tema local y pasajero)
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