lunes, 4 de enero de 2016

Recomendaciones No Pedidas... (de lecturas)

Para empezar…
Sin que nadie me lo pida, hago mis recomendaciones de lectura para este nuevo año, tratando de llegar específicamente a aquellas personas que requieran formar o reforzar el hábito de la lectura:

1.- Recomiendo en primer lugar hacer lecturas variadas: No concentrarse sólo en libros o sólo en un autor determinado, hay mucho material valioso impreso y en formato digital en revistas, periódicos, blogs, etc.
 2.- Recomiendo leer libros cortos, o bien, que no sean muy extensos, ya que con esos “ladrillotes” fácilmente podemos caer en el desánimo porque a veces siente uno que no avanza… además la extensión de un texto no es sinónimo, ni mucho menos garantía de calidad.
3.- Recomiendo leer al menos un clásico, hay libros cortos que pertenecen a este género  y que “por algo” el tiempo no ha podido mandarlos al cajón de los libros olvidados,  pues  las editoriales los reimprimen una y otra vez, seguros de que habrá nuevos lectores ávidos de conocer esas historias, que a pesar de los años no pierden vigencia.
4.- Recomiendo leer algo relacionado con nuestro trabajo. Existen páginas en internet, libros y revistas con contenidos para cualquier ámbito laboral, desde aquellos que destacan habilidades funcionales (que sirven para cualquier campo de trabajo), hasta otros con enfoque totalmente técnico y específico que profundizan en un sólo tema. 
5.- Recomiendo lecturas que nos hagan mejores personas. Lecturas que nos lleven a crecer en nuestro desarrollo personal, que nos inviten a la reflexión y al auto conocimiento. ¿A quién no le interesa ser un mejor miembro de su propia familia, un mejor padre o mejor hijo, mejor amigo o mejor ciudadano? Nuestro país necesita mejores personas.
6.- Recomiendo leer literatura infantil acompañado de un niño. La mejor forma de enseñar a leer a un niño, es leyendo junto con él. Hay editoriales especializadas en este tipo de literatura, que clasifica sus libros de acuerdo a la edad de sus lectores…
7.- Recomiendo leer aunque sea un poquito de poesía. Un poema es un texto pensado y escrito en forma no coloquial. La poesía  estimula la imaginación, confronta ideas  y suele estrujar los sentimientos, ya que circulan por caminos que se apartan de la lógica y la razón, es decir, caminos pocas veces transitados.
8.- Recomiendo leer autores contemporáneos.  Es increíble conectar con el pensamiento de otra persona, y es inmenso el placer de saber que esa otra persona todavía vive.  Así sucede cuando encuentras un texto y lo haces parte de tu vida,  se vuelve emocionante comenzar a seguir los pasos del autor.
9.- Recomiendo leer y posteriormente regalar  el texto leído. Ya sea un libro, un artículo de revista o un poema. Siempre podrás pensar en alguien a quien le pueda servir o gustar lo que tu leíste. Desprenderse de un libro para compartirlo con alguien más, generará un vínculo de forma tan especial; que su trascendencia en la vida del otro, puede llegar a sorprendernos.
10.- Recomiendo leer autores reconocidos en el mundo de las letras. Los autores que por su calidad literaria han sido merecedores de algún premio internacional, nacional, o simplemente cuentan con la fidelidad de un público de lectores, generalmente encierran en sus textos algo que los vuelve simplemente entrañables.


Espero que las recomendaciones aquí vertidas, contribuyan a que el presente año esté lleno de letras, que lo vuelvan un mejor año para usted.  

domingo, 25 de octubre de 2015

"10 AÑOS no son nada,,, son todo" El Segundo Embarazo (Capítulo XXIV)

Querido hijo, El segundo embarazo de una familia no necesariamente se parece al primero. Así como en una familia todos los hermanos somos diferentes entre sí, ahora sé que las diferencias comienzan a notarse desde el embarazo.

En nuestra familia, supimos de tu llegada gracias a tu hermana mayor. El apego hacia su mamá resultaba fuera de lo normal, sus ganas de llorar estaban a flor de piel ( si de por sí…); y lo que para nosotros comenzó siendo un misterio, se convirtió primero en una sospecha y después en una gran felicidad, tu llegada estaba confirmada y programada para finales de enero próximo.

La emoción que como padres sentimos, está ligada al placer de ver cómo crece la familia, y cómo resulta necesario hacer ajuste en cuanto a espacio, agenda, planes futuros y demás.  También existe una emoción inmensa de querer comunicar la nueva noticia a todo el mundo, pero sobre todo a alguien en especial, al hermano mayor.

Decirle a los hermanos de que van a tener un hermanito, es dar una gran noticia.  Ver su reacción es algo único, pues no es común que la gente reciba ese tipo de noticias. Así que sin más, lo hicimos y como era de esperar, primero la confusión y luego la felicidad se reflejaron en el rostro de tu hermana. A partir de ese momento éramos 3 los que con ansia te esperábamos, claro que tu hermana pensaba que llegarías al siguiente día, y rápido comenzó a traer juguetes y sonajas para recibirte.

Hubo que explicarle que el tiempo de espera es largo y necesario, y aunque le costó trabajo entenderlo se acostumbró a la idea de que su hermanito estaba en la panza de su mamá, y ahí fue durante toda la gestación, el lugar donde recibiste besos, abrazos, canciones, caricias, y hasta juguetes que tu hermana traía para ti.

            Para la mamá, durante todo el segundo embarazo, siempre está la referencia del primero: La vez pasada no me sentía así, y ahora sí. La vez pasada no me dieron estos achaques ni antojos y ahora sí.  Ahora como que me  duele aquí y la vez pasada no, etc. Es imposible no hacer comparaciones. Pero por encima de todas ellas, la vez pasada tenía todo el tiempo para pensar en su primer y único bebé, y ahora no, ahora tiene un hijo de 1, 2 o 3 años, o quizá más, que está vivo y demanda su atención, su tiempo y sus cuidados, y todo eso sucede mientras su cuerpo va nutriendo y formando al segundo hijo que lleva dentro.

            Creo que además del evidente proceso de gestación, el embarazo cumple otra importante función en la forma de pensar de los padres, pues mentalmente vas a aprendiendo a cuidar a un hijo sin descuidar al otro, y sobre todo, a darle a cada uno su tiempo y su lugar sin experimentar sentimiento de culpa por atender a uno haciendo a un lado al otro. Y por su parte, ellos aprenden que para cada uno hay turnos y tiempos qué esperar.

            Para el papá, el tema del segundo embarazo además de emocionante, resulta también un inmenso aprendizaje, pues uno aprende a dividir y equilibrar los tiempos y formas de atención hacia la pareja y hacia el primer hijo, y sobre todo a este último, pues casi seguro que cuando uno le ofrezca apoyo a la pareja, ésta le dirá -Ayúdame con el niño…

            Conforme el tiempo va avanzando y el vientre de la madre va creciendo, las tareas más cotidianas se vuelven más complejas, pues simultáneamente la madre va ganando peso y perdiendo movilidad mientras el primer hijo va creciendo, va adquiriendo nuevas habilidades y teniendo nuevas necesidades. Será ahora cuando más querrá que lo carguen; si todavía es un niño de brazos, y si por ejemplo al inicio del embarazo el primer hijo apenas gateaba, para cuando vayamos en el noveno mes, el primogénito habrá adquirido la habilidad de caminar y de correr y la madre por el contrario habrá perdido agilidad y velocidad al desplazarse. Ahora será mayor el cansancio acumulado durante los meses de gestación, y por otra parte estará más latente el pensamiento de que la hora del alumbramiento está cada vez más cerca.  Por su parte el hijo o hija mayor sabrán perfectamente que dentro de poco tiempo habrá otro miembro en la familia y lo que comenzó con una gran emoción por tener alguien con quién jugar, ahora se torna en la cada vez mayor sospecha de que pronto habrá en la casa un pequeño rival con el que habrá de competir por ganar la atención de papá y  mamá.

            No será fácil explicar al hijo mayor que la cuna, los peluches y los nuevos accesorios para bebé, ya no son para él, y que debido a que él ya es grande, ahora tendrá juguetes y sobre todos derechos nuevos a los que sólo tienen acceso “los mayores”. Es decir, una de las tareas más importantes del padre, consiste en hacerle ver al hijo mayor que nadie lo está desplazando, y que el hecho de que llegue una hermana o un hermano a la familia, no va a generar una lucha de poderes, sino una familia más fuerte. Sin embargo, y a pesar de toda la buena comunicación que como padres tengamos con nuestros hijos mayores, siempre habrá en ellos el sentimiento que magistralmente explicaba Quino, a través de su entrañable personaje “Mafalda”: - Siento como si los corazones de mis papás fueran a abrir una sucursal.

            Todo esto en teoría es muy sencillo, pero en la práctica habrá que estar mentalmente preparado para entender que lo que por ahora son momentos de angustia, son sencillas pruebas para fortalecerse como familia, pues bajo el mismo techo, habrá que tolerar los berrinches y rabietas del primogénito, el cansancio, temor y mal humor de la madre que ya sabe lo que le espera, y un agotamiento físico y mental del padre  que por momentos ya no pide más queso, sino salir de la ratonera.


            Pero como a cada gran esfuerzo le llega una gran recompensa, nada se compara con la alegría de llegar a un feliz parto que da como resultado una familia fortalecida, una orgullosa y amorosa madre, un orgulloso cuanto preocupado padre, y un primogénito con sentimientos encontrados, feliz de finalmente conocer al ansiado hermanito, pero confundido de corroborar  lo que ya suponía y que atinadamente nos dijo Mafalda en otra de sus tiras cómicas: - Yo siempre estuve de acuerdo en tener un hermanito, pero nunca dijimos que iba a vivir en la misma casa.

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jueves, 20 de agosto de 2015

"10 AÑOS no son nada... son todo" El niño es presentado en sociedad... continuación. (Capítulo XXIII)

      Querido hijo, como ves, salir con los hijos a lugares públicos, siempre conlleva riesgos, pero es la única forma de que aprendan cómo es el mundo que los rodea, así que más vale tomar las cosas con calma, tener algunas precauciones y dejarse llevar.
      Si en lugar de llevar a tus hijos a un restaurante decidieras ir con uno o varios niños a alguna misa, boda, graduación, o evento de índole social o cívica, es un desafío muy grande pues en el momento de mayor solemnidad o emoción, tu hijo te pida que lo lleves al baño otra vez, situación que te hará sacar la furia que llevas dentro al grito de – ¿Por qué tiene que ser justo en este momento?, ¡Te dije cuando llegamos! - a lo que tu pequeño responderá – Es que cuando llegamos no tenía ganas…
      Si decides ir al cine con el pequeño, por supuesto que será para ver una película infantil (llegará un día en el que tus amigos o compañeros de trabajo jamás habrán oído hablar de la película “hormiguitas alienígenas 4” y tú hasta la canción te sabes…). También notarás que para los niños muy pequeños, el cine es un lugar oscuro donde pueden correr por la alfombra mientras sus papás se vuelven expertos en Disney – Pixar. ¿qué te quiero decir con esto? Que hay una edad y un tiempo para cada cosa, cuando te llegue el momento, ten paciencia.
      En todos los casos mencionados anteriormente, ante la amenaza de un berrinche o una escena familiar que termina en escándalo, los padres recurriremos al infalible método de darle comida al chamaco con tal de que se calle y guarde compostura (o al menos la más posible), y la verdad es que funciona muy bien, pero después de un rato, el efecto del método se agota; toda vez que a la criatura ya no le cabe más comida.
      Ni qué decir de lo que pasa cuando vas con un niño a algún lugar tumultos, por ejemplo un centro comercial, un concierto, un parque de diversiones o la ceremonia del santo patrono de tu ciudad. Todo está perfecto hasta que descubres que el niño ya no está… la angustia que llegas a sentir por un momento es como un micro infarto, esa sensación de saber que hace un segundo estaba contigo y de pronto se ha ido…
      Varias veces he tenido que sacar a mis hijos de los carruseles donde se cuelga la ropa nueva en las tiendas departamentales, así como de los anaqueles y aparadores de jugueterías. Pues si bien es cierto que a ellos les divierte jugar al escondite y se distraen con toda facilidad, también es cierto que otras tantas veces, los padres andamos papando moscas y no somos conscientes de la responsabilidad de traer un niño sin la supervisión adecuada.

- ¿Te acuerdas, Pablo, cuando te me perdiste en la Basílica de Guadalupe; nada más porque se te ocurrió darle una vuelta a una columna mientras yo tomaba una foto?
- Me regañaste…
- ¿y qué querías?, ¿Qué te echara una porra?... sentí que no te volvería a ver…

      No están exentos de este tipo de casos los accidentes y percances que llegan a ocurrir muchas veces por un descuido y en ocasiones por imprudencia de los padres. Es vital que como padres o tutores, desarrollemos esa capacidad de detectar posibles zonas de riesgo y extremar precauciones en escaleras y puertas eléctricas, barandales, fuentes, rampas, explanadas, albercas, cruces de calles, elevadores, automóviles… etc. es increíble cómo los accidentes suceden enfrente de uno y sólo basta un descuido para que ocurra algo inesperado y una tarde cualquiera termine en fatalidad. No sabes la cantidad de gente que trayendo en el auto la silla especial para asegurar a los niños, viaja con ellos en el regazo o sueltos en el asiento trasero.

- ¿Te acuerdas el día que te fracturaste la mano en una puerta eléctrica de un centro comercial?
- Sí, me dolió mucho…
- pues claro… pero al menos ya aprendiste que no debes andar metiendo las manos entre las puertas…

      En fin, querido hijo, con toda esta letanía, lo que te quiero decir es que, a pesar de todo lo que los padres amamos a nuestros hijos, no podemos estar cuidándolos las 24 horas del día. Es necesario que cada niño, aunque estén chiquitos, aprendan cuales son los peligros propios de su edad y sepan cómo prevenirlos o librarse de ellos. Si los padres lográramos tan solo eso, creo que estaríamos logrando uno de los puntos más importantes en el desarrollo de cualquier persona. Aprender a cuidarse solo.

"10 AÑOS, no son nada... son todo" El niño es presentado en sociedad... (Capítulo XXII)

     Hasta ahora, querido hijo, todo lo que hemos comentado ha tenido que ver con nuestra relación familiar; desde la forma como inició el matrimonio, la larga espera para la anhelada llegada del primogénito y la vorágine que representa el nacimiento y crecimiento del bebé. Sin embargo, hasta ahora no hemos comentado nada referente a la interacción con el mundo y en general; lo que ocurre de la casa hacia afuera.
     Los niños, querido Pablo, son personas muy especiales y muy importantes, pero sólo para los padres y para algunos familiares. Para el resto de mundo, son solamente niños, digamos un niño más en el planeta.
     Por algo es conocido el dicho que dice que “Lo único más insoportable que un niño genio, es la mamá del niño genio”. Y la sabiduría detrás de estas palabras es total.
     A los hijos hay que enseñarles que afuera de la casa, y más allá de papá, mamá y la familia entera, existe un mundo tan enorme como fascinante, pero que está lleno de personas desconocidas y es importante saber hasta dónde se puede interactuar con ellas. Así aprenden los hijos a saludar, a despedirse, a decir gracias y por favor a personas ajenas a al círculo familiar, aprenden a solicitar ayuda en caso de alguna emergencia o a solucionar pequeños problemas sin depender de papá o mamá. En fin, en esta tarea de ir aprendiendo a ser hijos, nosotros vamos aprendiendo a ser padres.
     Cuando los hijos nacen algunos padres nos vemos coartados por un tiempo de asistir a ciertos lugares que antes frecuentábamos, y ahora ya no lo podemos hacer, o cuando menos, no con la misma regularidad que antes. El cine es un claro ejemplo de esto. Muchas parejas dejan de ir al cine por meses o incluso años después de la llegada de los hijos, lo mismo ocurre con las salidas a excursiones, conciertos, bares o ciertos restaurantes que antes solían ser los favoritos. Con la llegada de los niños, ya nada es igual.
     Sin embargo llega el momento de experimentar las primeras salidas, y allá vas; cargando carriola, sillitas especiales, comida para el bebé, y ropa como para un mes por si algo se ofrece. Notarás como los lugares que solías frecuentar en pareja, ahora los cambias por restaurantes familiares con instalaciones especiales para niños y por supuesto con menú infantil.
     Creo que la generación a la que pertenezco, pasaremos a la historia como aquella que le hizo comer a sus hijos kilos y kilos de nuggets de pollo con papas a la francesa y una pipa de cátsup antes de llegar a la pubertad. También seremos recordados por que en vez de enseñar a nuestros hijos a esperar sentados en la mesa a que llegaran sus alimentos, los mandábamos al área de juegos para poder disfrutar de un rato de descanso. (Nosotros, por supuesto, no ellos).
Una salida que debiera ser sencilla, digamos a un restaurante un sábado o un domingo cualquiera, puede convertirse en una odisea.
     Si tu hijo todavía es un infante que no camina, tendrás que cuidarlo en tu mesa pues difícilmente habrá instalaciones y cuidados para un niño tan pequeño, en tal caso, requerirás una periquera y suficiente espacio a tu alrededor como para evitar que el niño pueda causar disturbios entre los comensales vecinos, así evitarás vergüenzas cuando se ponga a llorar, hacer berrinches o lanzar la comida por el aire. Actualmente algunos niños se suelen entretener con tecnología digital, como smartphones, tablets y similares, pero obviamente no todas las familias pueden tener acceso a este tipo de “juguetes” que son capaces de entretener a toda una familia al mismo tiempo que la separan si se utilizan sin límites.
     Si tu crío ya se desplaza por sí solo, seguramente preferirás sentarte en una mesa cercana al área de juegos para que tu niño vaya y venga sin necesidad de que lo lleves y vayas por él. Hasta ahora pareciera que todo está bajo control, pero el desafío apenas comienza.
    En cuanto traigan tus bebidas seguro tendrás que levantarte de tu mesa; ya sea porque tu hijo se pegó en un juego y está llorando desconsolado, o ya mordió a otro niño más chiquito, o está atorado en un barandal del cual no se puede salir sin tu ayuda, o quizá descubrió que hay una máquina que por $10.00 le dará una pelota de colores y vendrá a pedirte la dichosa moneda. El caso es que tu bebida te la tomarás en intervalos donde estarás yendo y viniendo del área de juegos a la mesa una y otra vez.
     Finalmente pedirás y esperarás con ansia tus alimentos, y verás que justo en el momento que los traen a la mesa, tu bodoque vendrá para decirte que lo lleves al baño a hacer popó porque ya no se aguanta más… con el consecuente resultado de terminar comiendo el platillo frío.
     continuará...

"10 AÑOS no son nada... son todo" Papás y Mamás especiales... (Capítulo XXI)

      Querido Pablo, en el mundo de la paternidad, hay ciertos papás y mamás que merecen todo nuestro reconocimiento y nuestra solidaridad. Me refiero a los papás y mamás de niños especiales. Es decir, padres de hijos que por una situación ya sea congénita o posterior a su nacimiento, viven con algún síndrome o discapacidad que los vuelve especiales.
      De algo no me queda duda, para los mejores hijos, Dios siempre escoge a los mejores padres. Aquellos que al recibir la noticia de que serán padres de un niño especial, asumen su responsabilidad quizá con temor pero también con valentía, es decir, con muchísimo amor.
      No tengo la experiencia en carne propia como para poder hablar en primera persona, pero tengo amigos cercanos y familiares en donde he visto la entrega con la que un papá o una mamá se vuelcan a sacar adelante a sus hijos cuando una situación especial los envuelve. No creo equivocarme sobre la angustia que deben sentir al pensar ¿qué será de sus hijos si algún día llegan a faltar?, Sin embargo, recuerdo una frase que un día le escuché a un amigo “No es lo mismo creer en Dios, que confiar en Dios”, y cada vez que veo a un papá o a una mamá de un niños especial, percibo que entre ellos y el Padre, existe algo que va más allá de una simple creencia, que me parece ser una confianza absoluta.
       Hace algunas décadas, hablar acerca de alguien que tuviera una discapacidad solía ser un tema tabú. La sociedad no sabía cómo tratar esos temas, no era bien visto que la gente preguntara o se informara sobre las personas que tenían alguna condición especial. Por el contrario, si había algún miembro de la familia en tal condición, se llegaba a considerar incluso como un castigo de Dios. Sabemos que aún falta mucho por mejorar sobre este tema, sin embargo nuestra sociedad ha cambiado, y aunque actualmente las personas con alguna discapacidad o condición todavía siguen siendo objeto de discriminación, ya en las nuevas generaciones se percibe un cambio. En algunas escuelas como donde tú has estado, desde preescolar se habla de la discapacidad y se convive con niños con capacidades especiales, y se nos enseña al resto de los niños y a los papás de éstos a convivir con todos por igual, y por supuesto, con estas acciones vamos desarrollando lazos afectivos que nos hacen crecer como sociedad.
       Considero que mucho de este logro se debe a papás que han confrontado a la sociedad en busca de un mundo donde la dignidad en primer lugar y después la igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades de desarrollo también estén al alcance de las personas especiales.
        Bien querido Hijo, mantente atento a todos estos padres de niños y niñas especiales, todo nuestro cariño y reconocimiento a su labor, pues ésta impacta mucho más allá de las paredes que forman su hogar, ya que con su esfuerzo diario, hacen que la vida de todos nosotros sea mejor, pues siempre estarán luchando por una sociedad más humana y más justa. Nunca olvides que son guerreros al servicio de Dios por la misión tan especial que se les ha conferido, es decir que son como ángeles en la tierra. Nuestro respeto, nuestro amor y toda nuestra atención, para seguir aprendiendo de ellos.
         Dentro de este grupo de padres especiales, querido hijo, no puedo dejar de mencionarte a aquellos papás y mamás que deciden adoptar a niños y niñas que requieren de un hogar, y que juntos logran llenar un vacío mutuo que les permite conocer una nueva forma de amor. Un amor filial que no tiene comparación con nada, una experiencia única que para conocerla hay que vivirla. Podrá haber kilos de literatura que definan y den testimonio de lo que significa ser padre y madre, otro tanto para hablar de los papás y mamás especiales, pero nada de eso sustituye la bendición de serlo, de vivirlo en carne propia. Sea como sea, todo corazón, espero que algún día lo llegues a saber.

sábado, 30 de mayo de 2015

"10 AÑOS no son nada... son todo" El Bebé Cumple un Año (CAPÍTULO XX)

Querido Pablo, te voy a platicar lo que recuerdo de cuando tu hermana y tú cumplieron un año. A esa edad el desplazamiento es por toda la casa, nosotros siempre preferimos que lo hicieran en el suelo. Nunca nos gustaron los andadores o andaderas.  - ¿Se quiere desplazar?  -  Hágalo como pueda.  - ¿Se quiere parar? – ¡Adelante!, agárrese de donde pueda -  y más o menos con esa filosofía fue que aprendieron a ir y venir por toda la casa valiéndose de sus propios recursos.  Como vivíamos en casa de dos pisos, fue importante dedicar todo un sábado a enseñarlos a subir y bajar escaleras, pues aunque teníamos las tradicionales puertitas para evitar accidentes, sabíamos que los accidentes suceden precisamente cuando las puertitas fallan, así los enseñamos a deslizarse también en sentido vertical. Ahí nos dimos cuenta de que lo que para ustedes era un juego, para nosotros, fue una experiencia que nos ayudó a identificar el nervio ciático.

Finalmente aprendieron a ir y venir en forma empírica, dominaron las habilidades de agacharse, gatear, reptar, trepar, voltearse, deslizarse, subir y bajar. También  aprendieron que la tierra de las macetas no tiene buen sabor, y que las aristas de los muebles y muros hacen daño, sobre todo cuando se incrustan en la frente. También supieron el desmadre que se hace cuando  jalan el mantel de una mesa con todo el servicio puesto y cómo se sienten los toques de las pilas cuadradas cuando te las pones en la lengua. En esta edad los chipotes parecen ser parte del niño, y eso que apenas está aprendiendo a caminar.  En fin, es una edad en la que comienzan a explorar el mundo que está a su alcance.

Cuando el niño ronda el año de edad, comienza a comer casi de todo. Papillas de carne, verduras y frutas, huevo, etc. Esta etapa es divertida pues es de mucha experimentación. Los típicos consejos que escucharás son los de: -Dale verduras antes que frutas, porque si le das primero la fruta ya no va a querer la verdura…  (no te creas todo lo que escuches, que nada es para siempre).

En esta etapa los padres descubrirán que a los niños les divierte más untarse la comida que ingerirla. Así que amasen paciencia y entiendan que así será durante un tiempo.  Así comienzan las primeras travesuras…

Cuando el niño comienza a caminar, es todo un acontecimiento, creo que es el indicador ideal para reconocer que el pequeño ya no es un bebé, sino un niño.  Y aquí comienza lo que para mi gusto es la etapa físicamente más cansada para los padres. Es ahora cuando no puedes perder de vista al niño ni un solo minuto, pues sus nuevos alcances lo hacen vulnerable a accidentes y extravíos.

Aquí se vuelve sumamente complicado salir a un restaurante, ir a casas ajenas o a centros comerciales, pues el bodoque ya no quiere estar cargado ni en la carriola, por ahora todo lo que quiere es caminar, y si es posible, correr. De tal forma que tenerlo confinado en un espacio reducido, será tarea difícil y acompañarlo a caminar, también.  Y soltarlo en un entorno no apto para él, lo hará ver (como dice el dicho) “como chivo en cristalería”.

Recuerdo, querido Pablo, que cuando tenías 1 año, un buen día llegó tu hermana de 3 años de edad a nuestra recámara para decirnos: -  Sabían que Pablo ya se baja sólo de la cuna…
Nos levantamos disparados a ver de qué se trataba y efectivamente comprobamos que ya te habías bajado. Tus habilidades eran suficientes para que escalaras el barandal por dentro de la cuna y te dejaras caer por afuera con tal de obtener la libertad.

Ese día le quité el barandal a tu cuna pensando: - Si te has de caer, que sea de 50 cm y no de 1.20m  de altura. Experiencias como ésta te sorprenderán a cada rato.

También es típico que algunos padres adopten los nombres que los hijos les imponen a las cosas.  Por favor no caigas en el absurdo de decirle a tus hijos que los perros se llaman “gua-guás”. Enséñale a tus hijos, que los perros se llaman perros y todo será mejor, pues de lo contrario, parecerá que en lugar de que el niño aprenda a decir las palabras bien, los papás aprendemos a decirlas mal. Analízalo, se ven tan ridículos los adultos que pretenden imitar a los bebés. Pero en fin. No sé si lo recuerdes, pero ustedes siempre escucharon que los perros se llamaban perros, y los trenes se llamaban trenes, y no “pu - pús”, como algunos les dicen. Creo que es un buen ejercicio para que los padres enseñen a los hijos a llamar a las cosas por su nombre, y sean ellos los primeros en poner el ejemplo.

Finalmente te comento que en este momento y más o menos hasta que cumpla los dos años, llegarás a pensar que tu niño es una adoración, pues es dócil y obediente como ninguno. Pero no te confundas, lo que sucede es que el niño todavía no llega a la siguiente etapa. Aquella en la que pondrán a prueba tu carácter y tu paciencia; la etapa del desafío hacia los padres,  que incluye el emocionante reto de empezar a decir que “NO”.

"10 AÑOS no son nada... son todo" El Bebé Crece. (Capítulo XIX)

    Cuando tu hermana nació, querido hijo, su condición de primogénita hacía que tuviera toda nuestra atención, y si bien, por una parte es bellísimo, por otra es cansadísimo.  Qué alivio fue cuando acordamos que la niña asistiría a la escuela… es una combinación entre escuela y guardería, que si bien es cierto que a los niños les encanta, la realidad es que a quién más bien le hace este proceso es a las madres.
   
    Es un alivio, conocer a otras personas que están pasando por el mismo proceso que tú, y seguramente por la igualdad de circunstancias, sucede que  alguien totalmente desconocido, se puede convertir ahora en tu mejor amigo.
   
    Cuando los bebés crecen van siendo cada vez más divertidos, la realidad es que cuando son recién nacidos o de pocos meses, son casi casi de ornato, ahí los dejas y ahí se quedan, esto es porque su capacidad de desplazamiento todavía no se ha desarrollado, y su comunicación consiste en llorar o no llorar. Y por más que los padres, abuelos y tíos les hablemos y les hagamos muecas ellos simplemente están ahí, tranquilos si se sienten amados y seguros, y berreando si se sienten inseguros, con hambre o con alguna molestia.

    Después de unos meses, los bebés comienzan a reconocer a los padres y a descubrirse a sí mismos, se dan cuenta que tienen manos y pies y pasan largos períodos viéndoselos.  También comenzará una nueva forma de comunicación que a los adultos nos resulta fascinante. El bebé sonríe ante ciertos estímulos.
Los meses siguen pasando y con ellos van llegando nuevas actividades, juegos nuevos, nuevas tallas de ropa, las papillas, los biberones gigantes, y de pronto notarás que el bebé, ya se puede sentar solo sin irse de lado.  En los intentos previos a esta etapa seguro te sucederá que lo sientas y lo dejas como en equilibrio mientras volteas buscando a tu pareja para decirle emocionado:

- ¡Ya se sienta sólo!

    y todavía no acabas de decir “sólo” cuando escuchas el cabezazo contra el suelo seguido de un emotivo llanto, que te regresará de golpe a la realidad. En esta época y por los siguientes 5 o 6 años, tendrás a la mano un nuevo aliado, la pomada de árnica. Alivia el dolor y desaparece los chipotes rápidamente, con ello evitarás preguntas incómodas como:

- ¿Pues qué le pasó a tu niño en la frente? Porque eso no parece piquete de zancudo…

    Antes de que cumpla el año de nacido, el bebé aprenderá a desplazarse por sus propios medios, ya sea reptando, gateando o incluso caminando, en esta etapa los padres desarrollamos la capacidad de identificación de zonas de riesgo, en cuanto entras en un lugar nuevo, comienzas a ubicar contactos eléctricos a baja altura, aristas, desniveles, rampas, y objetos que puedan quebrarse, y que se encuentren a menos de 1 metro de altura.

     Así como huecos y barandales por donde quepa la cabeza o la criatura entera so pena de no volverlo a ver. En esta edad el inocente ya va y viene por todo el territorio que tenga a su alcance, aquí es cuando sube, baja, engulle, succiona, lame, inserta, empuja y jala libremente todo lo que encuentre a su paso.

     Aquí comienza una de las etapas más agotadoras para los padres, pues literalmente no pueden perder de vista al chiquillo que ahora es todo un explorador de lo que para él son nuevos territorios. Será común que como padre o madre del bodoque, te duela la espalda de andar tanto tiempo encorvado tratando de enseñarlo a gatear y a caminar, aquí una recomendación querido Pablo; salvo que exista algún impedimento de salud, todos los bebés tarde o temprano aprenden a caminar, así que no seas desesperado y dale su tiempo, no comas ansias. Como vivimos en un mundo donde todo va de prisa y todo queremos que suceda al instante, a los padres nos gana la desesperación por ver cómo nuestros hijos pasan a la siguiente etapa, sin siquiera disfrutar la etapa en la que se encuentran, como que rápido decimos: - bueno  finalmente ya aprendió sentarse, ahora si sigue que gatee, y no le damos oportunidad de nada, siempre queremos llevarlo un paso adelante.

    Yo te recomiendo que aprendas a disfrutar cada momento pues cada etapa es única e irrepetible. No entres en competencia en lo referente al desarrollo de tus hijos. No se trata de jugar carreras contra nadie, cada hijo va creciendo a su ritmo y los ritmos de unos y otros son diferentes.

    Y si crees que pasar tiempo encorvado o agachándote será sólo por enseñar a caminar a tu nuevo retoño, te equivocas, pues también será ahora cuando comiences a ver juguetes regados por toda la casa ya que en menos que lo imaginas, el bebé habrá descubierto lo divertido que es lanzar cosas por los aires, al final de cuentas tiene un par de progenitores que estarán dispuestos a ir por ellas para traérselas de regreso para volver a iniciar el juego.