sábado, 18 de febrero de 2023

¿Y usted en dónde vive?

 ¿Y usted en dónde vive?

Vivo en una pésima colonia
No sé ni cómo llegué a vivir aquí. Cuando tomé la decisión, nos prometieron que aquí viviríamos tranquilos y felices, nadie nos advirtió que esta colonia es una de las peores de la ciudad.
La inseguridad es el pan de todos los días, no puedes dejar la puerta de tu casa abierta, porque no sabes qué puede pasar.
Debemos protegernos con rejas en las ventanas, alarmas y circuitos cerrados. Lo mismo pasa con los vehículos, dejarlos abiertos es algo que harás bajo tu riesgo y es probable que te lleves una desagradable sorpresa.
Los parques, jardines, y los arriates en las banquetas son un problema, nadie se hace cargo de ellos, hay gente que no cuida ni los jardines de su casa, con menor razón los públicos. Nadie los riega, nadie los poda, nadie se preocupa por el control de plagas o por poner abono, deshierbar, o reforestar, y de pensar en dar un mantenimiento mayor, ni hablamos.
¿Qué podré decir de las calles?, están llenas de baches, banquetas quebradas o levantadas por las raíces de los árboles, basura en las coladeras del drenaje pluvial, y por si fuera poco, los lotes baldíos parecen basureros, en verdad que nadie piensa en eso o a nadie le importa. Además, no tenemos barda perimetral, así que por muchos lados la vulnerabilidad y la inseguridad están presentes todo el tiempo.
Todo esto, sin hablar de los vecinos, porque esa es otra historia. Tenemos vecinos que no respetan nada, que circulan por las calles en sentido contrario, que hacen fiestas hasta altísimas horas de la noche sin importarles el escándalo que hacen ni la molestia que ocasionan, hay otros que tienen mascotas y no se hacen cargo de ellas ni de sus desechos, los sacan a pasear o simplemente les abren la puerta de la casa para que salgan a la calle y hagan lo que quieran. También están los vecinos que se entrometen en la vida de los demás, los que sólo están generando chismes o animadversión, y por supuesto los que no pagan sus cuotas de mantenimiento porque argumentan todo tipo de excusas, se quejan de todo y con nada están contentos.
Definitivamente, vivir aquí es una pesadilla.
Vivo en una excelente colonia.
Dichoso el día que nos vinimos a vivir aquí. Es una de las mejores decisiones que he tomado en la vida.
Recuerdo que tan pronto llegamos, tratamos de conocer a los vecinos, para nuestra sorpresa, nos encontramos con gente buena, amable y abierta a conocernos, quizá no somos los mejores amigos, pero hemos mantenido una relación cordial y solidaria donde nos apoyamos y sabemos mutuamente que en caso de emergencia podemos contar unos con otros.
Aquí me gusta salir a caminar, recorrer las calles y admirar el paisaje, me gusta sentir el viento fresco y el sol con sus primeros rayos. Lo mismo por las noches, las vistas de la luna y las estrellas suelen ser lindas cuando se dejan ver.
Sabemos que el fraccionamiento todavía tiene mucho por mejorar, ¿Pero acaso hay alguno perfecto? Aquí todo es mejorable, y es muy sencillo saber por qué. Porque nuestra colonia, es un lugar vivo, donde la gente entra y sale, donde vivimos y convivimos vecinos de todas las edades, desde los niños que alegran los parques y las calles con sus risas y juegos, hasta los adultos mayores que quizá con su andar más pausado recorren las calles o salen a los pórticos de sus casas para ver a la gente pasar, o aprovechan la sombra de algún árbol o la banca de algún parque para sentarse a descansar, a conversar o a contemplar y recordar la vida. Luego están los jóvenes, los que llenos de ímpetu y emociones, podemos ver corriendo o practicando algún deporte o simplemente conviviendo en grupos como lo hicimos todos en nuestra juventud, riendo y haciendo planes para cumplir sueños o enamorar a alguien. Y luego están los trabajadores, jardineros, encargados de limpieza y vigilantes, gente que quizá no vive, pero sí convive diariamente con nosotros, que de algún modo van formando parte de ese “nosotros” donde estamos todos, y por supuesto los padres y madres de familia que diariamente vemos la forma de que nuestra casa y nuestro entorno sea mejor para todos.
Aquí hay mucha gente amable, respetuosa y en la que puedes confiar. Gente que se hace cargo de sus casas, pero no evade la responsabilidad que como colono tiene con todos los demás. Gente que limpia los frentes de sus casas, que se hace cargo de sus mascotas, que apoya cuando se solicita algo extraordinario y que siempre está dispuesta a ver por el bien común.
En mi colonia, también hay tribus, y esto la vuelve muy interesante y divertida, están los corredores, ciclistas y deportistas en general, los que aman la jardinería, los músicos, los que se apasionan con los libros, los que adoran el cine y pueden hablar horas sobre el tema. Los que gustan de tomar una copita de vino o una taza de café y conversar y compartir. También están los que tienen niños chiquitos, los que aman a los animales, los que gustan de armar rompecabezas, los que hacen yoga, los que hacen parrilladas y los que venden algún producto o dan algún servicio y nos facilitan la vida con sus micro empresas.
Los parques de nuestra colonia son lindos, podemos ver variedad de plantas, árboles y aves, con algo de suerte, también podemos ver una buena cantidad de insectos y una que otra ardilla. Es muy importante fomentar y mantener la buena comunicación y coordinación entre los colonos, esto permite que las áreas comunes se conserven y se mejoren, la naturaleza hace su parte, pero nosotros debemos hacer la nuestra.
Las calles y banquetas de nuestra colonia, son variadas como en todos lados, yo me preocupo porque la nuestra esté limpia, para que todos podamos caminar de manera agradable y segura. A mí me gusta cuando los vecinos pasan por mi casa y saludan, algunos van solos, otros con sus familias o con sus mascotas, esto ayuda a refrendar los lazos, nos volvemos una comunidad fuerte y unida, y esa es la mejor forma de que nuestro fraccionamiento siga siendo lo que es.
Conocer a los vecinos, me hace sentir que vivo en un lugar seguro y acompañado, eso representa un gran valor para mí y para mi familia, y por si fuera poco, en la búsqueda, pude encontrar gente que colecciona las mismas barajitas que yo, y eso sí que es un tesoro.
Como ven, lo maravilloso de este lugar, no es solamente el lugar en sí, sino lo que los vecinos hemos hecho de él.
Nota:
Este texto no se refiere a ningún lugar en particular y, sin embargo, pudiera parecerse a muchos, Este texto sólo tiene el fin de sensibilizarnos en la importancia de conocer a nuestros vecinos para sumar fuerzas y hacer de nuestro entorno un mejor lugar para vivir.

domingo, 2 de octubre de 2022

Conozcan a David Bokeh

Se autodescribe como: Padre, fotógrafo y retocador. Alguien que pone y quita personas de cuadros (Pinturas) y adorador de “La Bicha de Balazote” (Escultura Ibérica). @DavidBokeh

Conocí su trabajo gracias a twitter, esa ágora del siglo XXI que nos pones a todos a un mismo nivel como en una misma plaza. Lo encontré por mi afición a la pintura y al arte en general, como consecuencia de seguir cuentas de artistas, museos, etc. Y de entre tanto, un buen día di con él.
Ignoro si David sería capaz de entrar a hurtadillas a un museo y robarse un cuadro, pero no lo creo, además eso es tan burdo y ordinario, que lo podría hacer casi cualquiera. David hace lo que ninguno, él es capaz de entrar a un cuadro y robarse a las personas que aparecen en él.
Parece insólito, pero es verdad. Quisiera decir que su trabajo es real, pero obviamente es virtual y tan virtual que parece real. David no toca las piezas, no las maltrata, no las profana, más bien, las explora, las estudia, las analiza y luego les dice a los protagonistas: “Todos a casa que voy a limpiar.” Y salen todos del cuadro, como si los modelos tuvieran sus horas de descanso cuando cierra el museo. ¡Vamos!, si las salas se quedan solas, ¿Por qué los cuadros no pueden quedarse también? ¿Acaso Adán y Eva nunca tienen frío o el más mínimo pudor como para envolverse en una frazada por un rato?, y la muchacha que pintó Dalí asomándose por la ventana ¿No se cansa de ver el Mediterráneo?
Aunque trataré de hacer una descripción, la obra de David se tiene que ver. Imaginemos por ahora que viajamos hasta Francia, a la ciudad Luz, entramos al museo de Louvre con la ilusión de ver a la Gioconda o Mona Lisa de Leonardo Da Vinci, y después de recorrer el vestíbulo, los pasillos y las galerías que te lleva la sala más concurrida de todo el museo, ves la pintura, la reconoces, pero algo pasa, no está como la esperabas, la protagonista ha salido del cuadro, ahí está el fondo, el murete que tiene a sus espaldas y el emblemático paisaje en perspectiva que va de marrones y ocres a grises azulados. Sólo falta ella.
Lo mismo pasa si vas al Prado en Madrid, Ilusionado entras a la sala de Velázquez y al fondo, en el mejor lugar esperas ver a las famosísimas Meninas, pero han vaciado la habitación por completo y han sacado hasta al perro. Como si les hubieran dicho: ¡A tomar un descanso, chicas!, afuera todos, y usted también maestro Velázquez, que voy a barrer para que trabaje más a gusto, terminando les aviso para que sigan en lo suyo.
Me parece fantástico el trabajo de David, su obra nos permite apreciar el arte de un modo distinto, los fondos, los escenarios, la arquitectura, los paisajes al natural, la nueva composición de la obra nos obliga a re admirarla poniendo el foco en elementos distintos a los habituales y que quizá no habíamos visto.
Además, imagino que los personajes lo deben adorar, si les ha venido a dar un descanso. Imaginen la lumbalgia que tendrán las espigadoras de Millet, agachadas desde 1857, y el Saturno que muerde al hijo pero ni lo mastica ni lo traga nunca.
Celebro que la tecnología nos permita conocer y explorar e imaginar nuevas formas de arte y de comunicación, y celebro que haya artistas como David Bokeh que muestren su talento al mundo para seguir difundiendo el arte desde perspectivas nunca antes vistas. Bravo, David.

domingo, 25 de septiembre de 2022

Muérase a Gusto y Descanse en Paz, Desde Ahora.

“Eso de morirme, sí lo pienso dejar hasta el final.” Creo que así lo dijo Germán Dehesa, y lo cumplió.
Morirse, no tiene por qué ser nuestro destino, pero siempre será el final de nuestro corto o largo camino. Y si bien algunos seres se han acercado a alcanzar la inmortalidad; “¿Quién podría decir que murió Beethoven?” por ejemplo, así preguntaba Facundo Cabral, lo cierto es, que a la mayoría de nosotros, dentro de tres o cuatro generaciones, nadie nos recordará, a menos que a través de nuestros actos o nuestras obras, logremos la mentada trascendencia que, si bien algunos buscan frenéticamente, a otros ni por casualidad les quita el sueño.
El punto a reflexionar es, que si de algo conviene estar conscientes; es de que algún día se nos terminará la pila para siempre, es decir que entregaremos el equipo, o simplemente moriremos. Eso no es ningún secreto, el gran misterio es que desconocemos cuándo y cómo ocurrirá. Aunque siendo optimistas, desconocer esos “pequeños” detalles, resulta un gran alivio, pues de lo contrario viviríamos como esperando la ejecución de una sentencia, o como quien mira el consumir del tiempo en un reloj de arena.
¿Quién se ha puesto a pensar seriamente en cómo será su propio funeral? ¿Quién estará presente y quién se hará cargo de todo? ¿Dónde será? ¿Quiénes asistirán? ¿Permanecerá el ataúd abierto o cerrado? ¿Qué pensará y qué comentará la gente que asista, cuando esté delante de nuestro cuerpo?
¿Y quién ha pensado en lo que pasará después? Cuando regrese la serenidad a la familia ¿Qué pasará con el dinero que tiene? ¿Alguien además de usted sabe en dónde lo tiene y podría disponer de él? ¿Qué pasará con la información que está en su teléfono y en su computadora? ¿Quién tendrá acceso a ella? ¿Quién seguirá pagando los servicios de su casa, la luz, el agua, el gas, y por cuánto tiempo? ¿Qué sucederá en su trabajo y qué pasará con la lista de pendientes y proyectos futuros? ¿Quién se quedará con su auto y sus propiedades? ¿Qué pasará con las cosas que son valiosas, y con aquellas que aun sin serlo, guardan algún valor estimativo?
¿Quién querrá sacar ventaja de su muerte? ¿Quién aprovechará su ausencia para beneficio personal? ¿Por qué no solucionar algunas cosas desde ahora? Ahora que podemos hacerlo, ahora que tenemos la oportunidad de dejar en regla nuestros asuntos y nuestros bienes, ¿Por qué no definir el destino que queremos para todas nuestras cosas? Y con ello hacer más llevadero el momento de la muerte para las personas que nos quieren.
En México tenemos un mes dedicado al testamento, eso sería lo ideal, hacer las cosas de la mano de un profesional, pero si no podemos o no queremos, al menos comencemos por poner en blanco y negro lo que es importantes para nosotros y los nuestros, y evitemos heredar problemas.
Escribamos y metamos en un sobre, las “Instrucciones para continuar viviendo, después de nuestra muerte.” Como una carta a nuestros deudos, pero que esté al alcance de la gente que nos quiere y que ellos lo sepan. Hagámoslo de manera responsable y descansemos en paz, desde ahora, mientras seguimos celebrando el milagro de la vida.
Para nosotros, hacerlo o dejarlo de hacer, no representará gran diferencia, pero para los que se quedan, será una de las mejores herencias que les podemos dejar, una forma de perpetuar aquello por lo que tanto vivimos.
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domingo, 18 de septiembre de 2022

Anécdota familiar, con brecha generacional.

 

Mi hija adolescente, me pidió permiso para ir a pasar la tarde en casa de una amiga. El plan consistía en que después del colegio se juntarían en algún punto y por la noche yo pasaría a recogerla en casa de la abuela de la amiga; domicilio que ya conocía, por una ocasión anterior. 

Así lo acordamos y así se fue, llevando consigo la retahíla de recomendaciones que hacemos todos los padres: Pórtate bien, no rompas nada, comes lo que te ofrezcan, etc. pero, sobre todo – le dije - Cuando llegues a casa de la abuela, me mandas la ubicación.

Aunque sabía cómo llegar, no recordaba el domicilio exacto y seguramente en la entrada del fraccionamiento me preguntarían le nombre de la calle y el número de la casa. El caso es que ella se fue con el encargo y yo me quedé con mis asuntos.

A media tarde me mandó la ubicación; tal como se lo pedí y me quedé más tranquilo. Yo estaba trabajando cerca del fraccionamiento donde está la casa de la abuela, así que no me llevaría más de diez minutos pasar a recogerla, por lo que seguí confiado hasta que llegó la hora y fui por ella. Grande fue mi sorpresa cuando el guardia del acceso me dice que el domicilio que busco no está en ese fraccionamiento.

Decido entonces marcarle a mi hija para que me confirme calle, número y el nombre de la dueña de la casa, y me dice: - Te lo mandé desde la tarde, es que siempre no nos fuimos a casa de la abuela, y mejor nos venimos a la casa de mi amiga…

Me disculpé con el guardia y me retiré apenado. Cuando finalmente llegué por mi hija; quince minutos después al fraccionamiento correcto, le reproché que no me avisó del cambio de planes y que de ahí se había derivado toda la confusión y en consecuencia la llegada tarde.

-          Es que sí te avisé, te mandé la ubicación.

-          Si, pero no la abrí, porque “supuse” que era la ubicación de casa de la abuela, y “solamente” la necesitaba al llegar al fraccionamiento para decirle el domicilio al guardia para que me dejara pasar. Además, me debiste haber dicho del cambio de planes para darme cuenta y medir mis tiempos.

-          Es que era obvio… para eso te mandé la ubicación.

Y me veía como diciendo… ya si tú no la abriste y no te diste cuenta…

Mi hija sigue pensando que mi reclamo fue injusto, porque ella hizo lo que le pedí. Quizá tenga razón.

Yo no he cambiado mi postura, pienso que además de mandarme la ubicación, me debió haber avisado que “siempre no…” y que “por lo tanto…”

Hasta ahora, ambos pensamos que tenemos la razón. Seguramente desde nuestra verdad, la tenemos. Seguro usted también tendrá su postura, por suerte el incidente no pasó a mayores, incluso podría decirse que fue casi irrelevante, pero es un sencillo ejemplo de cómo a pesar de que tenemos nuevas formas para comunicarnos, los nuevos estilos de vida y la evidente brecha generacional nos dejan ver que cada día al mismo tiempo nos comunicamos más y también nos comunicamos menos.

sábado, 11 de junio de 2022

La Monumental… Aberración.

 La Monumental… aberración. 

Un juez prohíbe las corridas de toros en la monumental plaza de toros México, que monumental decisión. 

El toro de lidia no vive de forma salvaje en ningún lado,  no es una especie como el león o el tigre de bengala, que viven en libertad en zonas protegidas. Son ignorantes del tema los que piensan que al prohibir las corridas de toros se salva la raza para que los animales vivan sin que nadie los moleste. 

Por el contrario, si las corridas de toros se extinguen,  lo primero que habrá que hacer es mandar a todos toros a un matadero, a morir como mueren miles de reses que son criadas para la engorda y el consumo humano.  Ese es el triste destino que los seudo ambientalistas no dicen, o no ven. 

A quienes se conmueven ante la crueldad, y en ella se inspiran para usarla de bandera y atacar la tauromaquia, los invito a profundizar en el tema, pero no la vean sólo en la forma como mueren los toros en la plaza, sino en la forma en como viven miles de animales que son criados para la engorda y el consumo humano.

Piensen en las reses que viven hacinadas en corrales donde no tienen espacio para moverse y ahí pasan toda su vida, dos a tres años hasta que cumplen el peso necesario para llevarlos al matadero. Donde la “muerte digna”, y el supuesto “poco sufrimiento” está por verse. 

Ahora piensen en el toro de lidia, con una vida de cuatro a cinco años, viviendo en el campo al aire libre, en grandes agostaderos, con su manada, con veterinarios pendientes de su alimentación y su salud desde que nacen hasta que se van a la plaza, donde en casos excepcionales incluso, pueden recibir el indulto y vivir como sementales de su ganadería hasta morirse de viejos. 

Ahora pregúntense ¿Por qué les conmueve más la lidia de un toro que ha vivido como rey durante cuatro o cinco años y que se torea por 15 o 20 minutos, que una vida entera de dos a tres años de cautiverio y hacinamiento en un corral de engorda? ¿Donde existe más crueldad? 

Y no hablemos de cerdos, conejos, borregos, cabras y miles de aves que pasan por condiciones similares y nadie los voltea a ver, ¿Acaso esa crueldad no les inspira nada?

Si se extinguen la fiesta brava, terminará una tradición que además de todo, ha sido fuente de inspiración para miles de artistas: Poetas, pintores, compositores,  músicos, cantantes, escultores...  gente que gracias a  su talento a inmortalizado al toro y al torero a través de su obra y su arte.  Que bueno que al menos nos quedemos con eso. 

Celebro las tardes de toros que he pasado con familia y amigos, cerebro el inigualable ambiente de las plazas, la musica, los caballos, los trajes de luces, los rituales, y las grandes faenas de toreros profesionales que me han hecho vibrar y sentir la emoción a flor de piel. 

Quien celebre el fin de las corridas, sepan que al hacerlo contribuyen a la extinción definitiva, pero no de una tradición,  ni de una fiesta,  sino de uno de los más bellos animales sobre la tierra el toro de lidia, háganlo con conocimiento de causa y despójense de ese disfraz de seudo ecologistas que no les viene al caso. 

Pudiera ser que la tendencia sea irreversible, por ahora lo lamentamos unos cuantos,  después lo lamentaremos todos.

domingo, 1 de agosto de 2021

Lo que aprendí de Chucho Ramírez


Durante la convención de Equipos Técnicos que se llevó a cabo en León, Gto. En octubre de 2018, tuvimos una conferencia impartida por el ex director técnico de la selección nacional sub 17; Jesús “Chucho” Ramírez. Muchos conceptos y aprendizaje sacamos de dicha ponencia, dentro de los cuales destaco los siguientes:
El Jugador profesional de futbol, debe tener 4 tipos de entrenamiento para el desarrollo pleno de sus facultades:
1.- Entrenamiento Físico: Los futbolistas profesional, ante todo, deben ser atletas, y por lo tanto tener la condición física necesaria para soportar entrenamientos o partidos de más de 2 horas continuas sin disminuir su rendimiento. Además deben ser conscientes de lo importante que es su cuerpo a la hora de desempeñar su trabajo, lo cual exige disciplina y hábitos saludables, así como abstenerse de todo lo que vaya en detrimento de su salud, como fumar, tomar, inyectarse o inhalar sustancias nocivas.
2.- Entrenamiento Técnico: Un buen futbolista, debe saber mover el balón, saber recibirlo y controlarlo tanto si viene por aire o a nivel de cancha, debe saber llevarlo, burlar al contrincante y saber pasarlo a un compañero, también sabe diferentes formas de pegarle y conseguir diferentes efectos con él. Un buen futbolista, debe saber qué hacer con el balón en cualquier momento del partido y en cualquier lugar de la cancha.
3.- Entrenamiento Táctico: El buen jugador, está consciente de lo que le toca hacer a la hora de jugar, conoce el territorio y su campo de acción, un buen futbolista, tiene claro lo que los demás esperan de él y lo hace. Sabe colocarse de forma estratégica y sabe dónde están colocados sus compañeros. Sabe qué puede esperar de sus compañeros y qué esperan ellos de él.
4.- Entrenamiento Mental: Los profesionales del futbol, saben manejar el éxito y la derrota, saben concentrarse en el juego, sin dejarse influenciar por la multitud que les grita, los abuchea o les aplaude en un estadio. Saben cómo manejar la fama, a los medios de comunicación y a sus fans. Un buen futbolista se entrena para ganar, sabe que el triunfo depende de lo que logren hacer como equipo y es consciente de que el trabajo por separado de cada uno, jamás será tan valioso como lo que logren hacer juntos.
Esto lo aprendimos de quien fuera director técnico de la selección nacional sub 17 y los llevara a ganar el mundial en 2005.
Pero el aprendizaje no se queda ahí. Lo más relevante de aquella enseñanza, es que cualquiera de nosotros, en el ámbito profesional, debemos reconocer que necesitamos los mismos 4 tipos de entrenamiento adaptados a nuestra profesión y trabajo.
1.- Entrenamiento Físico: Cuidar nuestra salud tanto física como mental, alimentarnos bien y estar al pendiente de nuestro cuerpo son responsabilidades que todos debemos asumir. Una dieta balanceada, una razonable dosis de ejercicio en función de nuestra edad y nuestros chequeos médicos periódicos, son una excelente forma de comenzar. De igual manera, erradicar malos hábitos que atentan contra la salud o ponen en riesgo nuestro desarrollo físico o mental.
2.- Entrenamiento Técnico: Educación constante es lo menos que debemos hacer. Ya no es suficiente tener una licenciatura o un posgrado, la vida laboral y la cultura globalizada nos obliga a mantenernos actualizados diariamente, tenemos que aprender no sólo el hábito de aprender, sino también el de desaprender lo que ya no nos sirve y el de reaprender aquello que se crea o evoluciona siguiendo nuevas tendencias o nuevas formas de hacer las cosas. La preparación es algo que nunca debe terminar. Aquel que se considere producto terminado o que ya no tiene nada nuevo qué aprender, habrá llegado al límite de su desarrollo.
3.- Entrenamiento Táctico: Toda organización funciona como una cadena formada por eslabones, donde a cada uno le toca hacer su parte. Y nadie puede ni debe hacer el trabajo de otro. Un equipo eficiente es aquel donde cada uno hace lo que le corresponde. Así yo sé lo que puedo esperar de los demás, pero también los demás saben lo que pueden esperar de mí. La táctica, nos enseña a cada uno a conocer nuestro territorio, nuestra área de influencia y también nuestros límites.
4.- Entrenamiento Mental: Para nadie es un secreto que el mundo laboral actual puede llegar a ser estresante a un nivel dañino, las presiones y el constante espíritu competitivo nos hacen estar en permanente lucha; en el mejor de los casos contra nosotros mismos, y de manera simultánea contra los demás. Prepararse mentalmente para sobrellevar un trabajo sin que ello te desestabilice tu vida personal, se ha vuelto un desafío. El equilibrio entre la vida personal y laboral es algo que se tiene que aprender pues de lo contrario será fácil que nuestro cuerpo termine por pagar las consecuencias. De igual forma la presión, la ansiedad, la separación de asuntos personales y laborales, la envidia, el éxito y el fracaso, son emociones de todos los días que debemos aprender a manejar y no permitir que nos manejan a su antojo.

sábado, 12 de junio de 2021

La Vida Como un Lego

 

Cuando era niño, los Legos eran bloques de plástico de diferentes tamaños y colores. Había también algunas piezas especiales; como ruedas, postes o bases planas, y con ellas podíamos construir todo lo que nuestra imaginación nos permitiera.

Un paquete de bloques, lo mismo servía para armar un auto, que una casa, un avión, un puente, un edificio o algo con cuatro patas, que bien podría ser un perro, un caballo o una mesa.

Como todas las empresas, Lego evolucionó y lo hizo de forma espectacular. A la fecha tiene productos para armar que yo no sé si considerarlos modelos ejemplares de la ingeniería y el diseño industrial o simplemente obras de arte.

Estos “juguetes;” creados a la perfección, lo mismo reproducen personajes, escenarios, vehículos, naves espaciales, y todo tipo de accesorios de películas, series de televisión, caricaturas, etc. Todo con un sorprendente nivel de precisión que raya en la perfección. De igual forma, los manuales que vienen en cada caja, están hechos con tal nivel de detalle que están pensados para que no te equivoques y puedas seguir el proceso de ensamble de principio a fin.

Pero ¿Qué pasa con los usuarios?, ¿Cómo hemos cambiado? Y ¿Qué sucede a la hora de “jugar”?

Lo que he visto, es que ahora el dueño del Lego, se programa para seguir un instructivo al pie de la letra y ejecutarlo sin errores, porque si se equivoca, ¡Cuidado!, Puede haber desde una simple corrección en el proceso, hasta una llamada de atención por algún intolerante adulto, que todavía cree en el ochentero dicho de “hay que hacer todo bien y a la primera”.

También hay que decir que con los Legos nuevos, ante cualquier equivocación, el proceso de armado en algún momento se verá interrumpido, pues están diseñados para armarse bien y no soportan que cometas el menor error.  Si te equivocas, (repito) llegará el momento en que alguna pieza no va a embonar y habrá que regresar algunos pasos hasta encontrar el error. En resumen, sólo hay una forma de armar un lego y esa forma es hacerlo bien de principio a fin. ¡Qué estrés! Es como llenar un formato de migración en un aeropuerto y sentir que si te equivocas te van a deportar.

Por si fuera poco, cuando un niño recibe un Lego y en la caja se observa una nave espacial, en su mente no concibe otra cosa más que armar esa nave y no espera sino que el resultado final sea exactamente igual al modelo que aparece en la caja.

Ni por error alguien pensará armar algo distinto, o modificar el diseño original. Aquel juguete una vez terminado, en el mejor de los casos, servirá para jugar a una sola cosa y en muchos otros casos terminará como pieza de colección en alguna estantería.

Aquí no hay culpa ni señalamientos negativos para nadie, a eso hemos evolucionado empresa y usuarios. Pero la historia no termina ahí, resulta que con los modelos nuevos si alguna pieza se pierde, se quiebra, o si a medio proceso de armado se extravía el instructivo, el desencanto suele ser terrible, porque todo ello nos impedirá avanzar y llegar hasta el final, es decir que la perfección del modelo terminado jamás se alcanzará. Luego, la expectativa de ver el juguete concluido se derrumba y el juguete se abandona.

Bueno, pues, eso no pasaba antes, si perdías una pieza, ni cuenta te dabas, porque jugabas con el resto. Si te compraban o te regalaban otra caja de Lego, las piezas nuevas se revolvían con las viejas y finalmente tenías más con qué jugar, lo cual te permitía hacer más cosas. Ahora tus edificios podían ser más altos y tus ciudades más grandes.  Tampoco era raro que en alguna noche de forma inesperada encontraras la pieza que habías perdido mientras caminabas descalzo y a oscuras por algún lugar de la casa, en ese momento maldecías a la marca y a todos los que habían estado jugando con ellos.

Actualmente las tiendas de la marca han evolucionado tanto, que ahora puedes personalizar tus piezas y si extravías alguna, te la pueden conseguir y enviar prácticamente a domicilio. Lo mismo pasa con los manuales, que puedes consultarlos o descargarlos de internet. Todo eso está genial y es gracias a la tecnología, a la forma como el mercado ha evolucionado y a que los usuarios seguimos consumiendo y gozando de toda la felicidad que esa marca nos ha dado.

El punto es que acabo de darme cuenta, que la vida se parece mucho a los legos, pero a los de antes. Ya que en la vida, siempre sabes en qué momento y cómo comienza, pero no sabemos cómo ni cuándo va a terminar. Tampoco sabemos cuántas cosas vamos a poder lograr, ni qué vamos a poder armar a lo largo de los años. No sabemos qué pérdidas tendremos, ni qué ganancias vamos a obtener. La vida, por supuesto no tiene instructivo, y mucho menos un único camino para poderlo caminar. La vida simplemente te presenta un aquí y un ahora, con las piezas a tu alcance y el resto es creatividad, astucia, talento, valentía, por qué no decirlo, también algo de suerte, pero sobre todo ganas, muchas ganas de hacer cosas.

Igual nos topamos con gente más experimentada que nos enseña a armar grandes cosas, o nos comparte todo lo que ellos han armado. Pero también nos topamos con gente nociva, que sólo se dedica a desarmar y a destruir.

Y tú, lectora, lector querido, ¿Qué has podido armar con tus piezas hasta ahora?, ¿Qué proyectos tienes a medias y todavía sin terminar? Y por último y más importante, en los años que te quedan ¿Qué más cosas te gustaría armar?