¿Y usted en dónde vive?
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sábado, 18 de febrero de 2023
¿Y usted en dónde vive?
domingo, 2 de octubre de 2022
Conozcan a David Bokeh
Se autodescribe como: Padre, fotógrafo y retocador. Alguien que pone y quita personas de cuadros (Pinturas) y adorador de “La Bicha de Balazote” (Escultura Ibérica). @DavidBokeh
domingo, 25 de septiembre de 2022
Muérase a Gusto y Descanse en Paz, Desde Ahora.
domingo, 18 de septiembre de 2022
Anécdota familiar, con brecha generacional.
Mi hija
adolescente, me pidió permiso para ir a pasar la tarde en casa de una amiga. El
plan consistía en que después del colegio se juntarían en algún punto y por la
noche yo pasaría a recogerla en casa de la abuela de la amiga; domicilio que ya
conocía, por una ocasión anterior.
Así lo acordamos y así se fue,
llevando consigo la retahíla de recomendaciones que hacemos todos los padres: Pórtate
bien, no rompas nada, comes lo que te ofrezcan, etc. pero, sobre todo – le dije
- Cuando llegues a casa de la abuela, me mandas la ubicación.
Aunque sabía cómo llegar, no
recordaba el domicilio exacto y seguramente en la entrada del fraccionamiento
me preguntarían le nombre de la calle y el número de la casa. El caso es que
ella se fue con el encargo y yo me quedé con mis asuntos.
A media tarde me mandó la
ubicación; tal como se lo pedí y me quedé más tranquilo. Yo estaba trabajando cerca
del fraccionamiento donde está la casa de la abuela, así que no me llevaría más
de diez minutos pasar a recogerla, por lo que seguí confiado hasta que llegó la
hora y fui por ella. Grande fue mi sorpresa cuando el guardia del acceso me
dice que el domicilio que busco no está en ese fraccionamiento.
Decido entonces marcarle a mi
hija para que me confirme calle, número y el nombre de la dueña de la casa, y
me dice: - Te lo mandé desde la tarde, es que siempre no nos fuimos a casa de
la abuela, y mejor nos venimos a la casa de mi amiga…
Me disculpé con el guardia y me
retiré apenado. Cuando finalmente llegué por mi hija; quince minutos después al
fraccionamiento correcto, le reproché que no me avisó del cambio de planes y
que de ahí se había derivado toda la confusión y en consecuencia la llegada
tarde.
-
Es que sí te avisé, te mandé la ubicación.
-
Si, pero no la abrí, porque “supuse” que era la ubicación
de casa de la abuela, y “solamente” la necesitaba al llegar al fraccionamiento
para decirle el domicilio al guardia para que me dejara pasar. Además, me
debiste haber dicho del cambio de planes para darme cuenta y medir mis tiempos.
-
Es que era obvio… para eso te mandé la ubicación.
Y me veía como diciendo… ya si tú
no la abriste y no te diste cuenta…
Mi hija sigue pensando que mi
reclamo fue injusto, porque ella hizo lo que le pedí. Quizá tenga razón.
Yo no he cambiado mi postura, pienso
que además de mandarme la ubicación, me debió haber avisado que “siempre no…” y
que “por lo tanto…”
Hasta ahora, ambos pensamos que
tenemos la razón. Seguramente desde nuestra verdad, la tenemos. Seguro usted también
tendrá su postura, por suerte el incidente no pasó a mayores, incluso podría
decirse que fue casi irrelevante, pero es un sencillo ejemplo de cómo a pesar
de que tenemos nuevas formas para comunicarnos, los nuevos estilos de vida y la
evidente brecha generacional nos dejan ver que cada día al mismo tiempo nos
comunicamos más y también nos comunicamos menos.
sábado, 11 de junio de 2022
La Monumental… Aberración.
La Monumental… aberración.
Un juez prohíbe las corridas de toros en la monumental plaza de toros México, que monumental decisión.
El toro de lidia no vive de forma salvaje en ningún lado, no es una especie como el león o el tigre de bengala, que viven en libertad en zonas protegidas. Son ignorantes del tema los que piensan que al prohibir las corridas de toros se salva la raza para que los animales vivan sin que nadie los moleste.
Por el contrario, si las corridas de toros se extinguen, lo primero que habrá que hacer es mandar a todos toros a un matadero, a morir como mueren miles de reses que son criadas para la engorda y el consumo humano. Ese es el triste destino que los seudo ambientalistas no dicen, o no ven.
A quienes se conmueven ante la crueldad, y en ella se inspiran para usarla de bandera y atacar la tauromaquia, los invito a profundizar en el tema, pero no la vean sólo en la forma como mueren los toros en la plaza, sino en la forma en como viven miles de animales que son criados para la engorda y el consumo humano.
Piensen en las reses que viven hacinadas en corrales donde no tienen espacio para moverse y ahí pasan toda su vida, dos a tres años hasta que cumplen el peso necesario para llevarlos al matadero. Donde la “muerte digna”, y el supuesto “poco sufrimiento” está por verse.
Ahora piensen en el toro de lidia, con una vida de cuatro a cinco años, viviendo en el campo al aire libre, en grandes agostaderos, con su manada, con veterinarios pendientes de su alimentación y su salud desde que nacen hasta que se van a la plaza, donde en casos excepcionales incluso, pueden recibir el indulto y vivir como sementales de su ganadería hasta morirse de viejos.
Ahora pregúntense ¿Por qué les conmueve más la lidia de un toro que ha vivido como rey durante cuatro o cinco años y que se torea por 15 o 20 minutos, que una vida entera de dos a tres años de cautiverio y hacinamiento en un corral de engorda? ¿Donde existe más crueldad?
Y no hablemos de cerdos, conejos, borregos, cabras y miles de aves que pasan por condiciones similares y nadie los voltea a ver, ¿Acaso esa crueldad no les inspira nada?
Si se extinguen la fiesta brava, terminará una tradición que además de todo, ha sido fuente de inspiración para miles de artistas: Poetas, pintores, compositores, músicos, cantantes, escultores... gente que gracias a su talento a inmortalizado al toro y al torero a través de su obra y su arte. Que bueno que al menos nos quedemos con eso.
Celebro las tardes de toros que he pasado con familia y amigos, cerebro el inigualable ambiente de las plazas, la musica, los caballos, los trajes de luces, los rituales, y las grandes faenas de toreros profesionales que me han hecho vibrar y sentir la emoción a flor de piel.
Quien celebre el fin de las corridas, sepan que al hacerlo contribuyen a la extinción definitiva, pero no de una tradición, ni de una fiesta, sino de uno de los más bellos animales sobre la tierra el toro de lidia, háganlo con conocimiento de causa y despójense de ese disfraz de seudo ecologistas que no les viene al caso.
Pudiera ser que la tendencia sea irreversible, por ahora lo lamentamos unos cuantos, después lo lamentaremos todos.
domingo, 1 de agosto de 2021
Lo que aprendí de Chucho Ramírez
sábado, 12 de junio de 2021
La Vida Como un Lego
Cuando era niño, los Legos eran
bloques de plástico de diferentes tamaños y colores. Había también algunas
piezas especiales; como ruedas, postes o bases planas, y con ellas podíamos
construir todo lo que nuestra imaginación nos permitiera.
Un paquete de bloques, lo mismo
servía para armar un auto, que una casa, un avión, un puente, un edificio o
algo con cuatro patas, que bien podría ser un perro, un caballo o una mesa.
Como todas las empresas, Lego evolucionó
y lo hizo de forma espectacular. A la fecha tiene productos para armar que yo
no sé si considerarlos modelos ejemplares de la ingeniería y el diseño
industrial o simplemente obras de arte.
Estos “juguetes;” creados a la
perfección, lo mismo reproducen personajes, escenarios, vehículos, naves
espaciales, y todo tipo de accesorios de películas, series de televisión,
caricaturas, etc. Todo con un sorprendente nivel de precisión que raya en la
perfección. De igual forma, los manuales que vienen en cada caja, están hechos con
tal nivel de detalle que están pensados para que no te equivoques y puedas
seguir el proceso de ensamble de principio a fin.
Pero ¿Qué pasa con los usuarios?,
¿Cómo hemos cambiado? Y ¿Qué sucede a la hora de “jugar”?
Lo que he visto, es que ahora el
dueño del Lego, se programa para seguir un instructivo al pie de la letra y
ejecutarlo sin errores, porque si se equivoca, ¡Cuidado!, Puede haber desde una
simple corrección en el proceso, hasta una llamada de atención por algún intolerante
adulto, que todavía cree en el ochentero dicho de “hay que hacer todo bien y a
la primera”.
También hay que decir que con los
Legos nuevos, ante cualquier equivocación, el proceso de armado en algún
momento se verá interrumpido, pues están diseñados para armarse bien y no
soportan que cometas el menor error. Si
te equivocas, (repito) llegará el momento en que alguna pieza no va a embonar y
habrá que regresar algunos pasos hasta encontrar el error. En resumen, sólo hay
una forma de armar un lego y esa forma es hacerlo bien de principio a fin. ¡Qué
estrés! Es como llenar un formato de migración en un aeropuerto y sentir que si
te equivocas te van a deportar.
Por si fuera poco, cuando un niño
recibe un Lego y en la caja se observa una nave espacial, en su mente no concibe
otra cosa más que armar esa nave y no espera sino que el resultado final sea
exactamente igual al modelo que aparece en la caja.
Ni por error alguien pensará
armar algo distinto, o modificar el diseño original. Aquel juguete una vez
terminado, en el mejor de los casos, servirá para jugar a una sola cosa y en
muchos otros casos terminará como pieza de colección en alguna estantería.
Aquí no hay culpa ni señalamientos
negativos para nadie, a eso hemos evolucionado empresa y usuarios. Pero la
historia no termina ahí, resulta que con los modelos nuevos si alguna pieza se
pierde, se quiebra, o si a medio proceso de armado se extravía el instructivo,
el desencanto suele ser terrible, porque todo ello nos impedirá avanzar y
llegar hasta el final, es decir que la perfección del modelo terminado jamás se
alcanzará. Luego, la expectativa de ver el juguete concluido se derrumba y el
juguete se abandona.
Bueno, pues, eso no pasaba antes,
si perdías una pieza, ni cuenta te dabas, porque jugabas con el resto. Si te
compraban o te regalaban otra caja de Lego, las piezas nuevas se revolvían con
las viejas y finalmente tenías más con qué jugar, lo cual te permitía hacer más
cosas. Ahora tus edificios podían ser más altos y tus ciudades más
grandes. Tampoco era raro que en alguna
noche de forma inesperada encontraras la pieza que habías perdido mientras
caminabas descalzo y a oscuras por algún lugar de la casa, en ese momento
maldecías a la marca y a todos los que habían estado jugando con ellos.
Actualmente las tiendas de la
marca han evolucionado tanto, que ahora puedes personalizar tus piezas y si
extravías alguna, te la pueden conseguir y enviar prácticamente a domicilio. Lo
mismo pasa con los manuales, que puedes consultarlos o descargarlos de
internet. Todo eso está genial y es gracias a la tecnología, a la forma como el
mercado ha evolucionado y a que los usuarios seguimos consumiendo y gozando de
toda la felicidad que esa marca nos ha dado.
El punto es que acabo de darme
cuenta, que la vida se parece mucho a los legos, pero a los de antes. Ya que en
la vida, siempre sabes en qué momento y cómo comienza, pero no sabemos cómo ni
cuándo va a terminar. Tampoco sabemos cuántas cosas vamos a poder lograr, ni
qué vamos a poder armar a lo largo de los años. No sabemos qué pérdidas
tendremos, ni qué ganancias vamos a obtener. La vida, por supuesto no tiene
instructivo, y mucho menos un único camino para poderlo caminar. La vida
simplemente te presenta un aquí y un ahora, con las piezas a tu alcance y el
resto es creatividad, astucia, talento, valentía, por qué no decirlo, también algo
de suerte, pero sobre todo ganas, muchas ganas de hacer cosas.
Igual nos topamos con gente más
experimentada que nos enseña a armar grandes cosas, o nos comparte todo lo que ellos
han armado. Pero también nos topamos con gente nociva, que sólo se dedica a
desarmar y a destruir.
Y tú, lectora, lector querido,
¿Qué has podido armar con tus piezas hasta ahora?, ¿Qué proyectos tienes a
medias y todavía sin terminar? Y por último y más importante, en los años que
te quedan ¿Qué más cosas te gustaría armar?
